Cuando se habla de crear imágenes de la Tierra desde el aire, generalmente pensamos en satélites, drones y aviones. Sin embargo, una startup llamada Near Space Labs está adoptando un enfoque diferente para obtener fotos de alta resolución desde lo alto. Esta empresa está desarrollando aeronaves que son elevadas por globos de helio y que se mueven gracias a las corrientes de aire, permitiéndoles tomar fotografías desde la estratosfera y luego descender suavemente a la Tierra.
Near Space ha tenido un gran éxito con sus imágenes, lo que le ha permitido recaudar 20 millones de dólares para expandir su negocio. Bold Capital Partners, la firma fundada por Peter Diamandis, está liderando esta ronda de financiación, junto con otros inversores como USAA, Climate Capital y Gaingels. Hasta ahora, Near Space ha recaudado más de 40 millones de dólares, incluyendo una ronda anterior de 13 millones en 2021.
La startup fue fundada por Rema Matevosyan (CEO), Ignasi Lluch (CTO) y Albert Caubet (ingeniero jefe), quienes tienen experiencia en tecnología espacial y física. Matevosyan, originaria de Armenia, creció en una familia de científicos y se trasladó a Moscú para estudiar matemáticas. Allí conoció a Lluch, quien venía de España, y ambos se unieron a un programa en el Instituto Skolkovo, que colaboraba con el MIT.
A pesar de que la colaboración entre Skolkovo y el MIT terminó en 2022 debido a las sanciones impuestas a Rusia, Near Space sigue creciendo. Uno de sus principales clientes es la industria de seguros, que utiliza las imágenes de Near Space para monitorear desastres naturales como incendios y huracanes. Actualmente, la empresa cubre áreas específicas de EE. UU., pero planea expandirse para alcanzar al 80% de la población estadounidense dos veces al año con imágenes de 7 cm de resolución.
Near Space asegura que puede capturar imágenes en horas, algo que tomaría días o semanas a 800,000 drones. También planea ofrecer planes de cobertura más personalizados para sus clientes, que actualmente son principalmente del sector asegurador, aunque también ve oportunidades en la agricultura. Muchos agricultores han intentado usar drones para evaluar sus cultivos, pero Matevosyan señala que esto no ha sido escalable ni suficientemente preciso.
A pesar de que el uso militar parece una opción obvia, Matevosyan menciona que hasta ahora no han explorado esa área y se han enfocado en aplicaciones comerciales. Sin embargo, dada la versatilidad y el bajo costo de su tecnología, será interesante ver si deciden expandirse a otros sectores. Los inversores están interesados en esta idea de imágenes aéreas de bajo costo, que son valiosas para diversas industrias, no solo para seguros. Con el auge de la inteligencia artificial, que requiere datos de alta calidad y en tiempo real, este tipo de tecnología podría ser muy relevante en el futuro.


