Los atacantes están utilizando la inteligencia artificial generativa para llevar a cabo campañas más grandes y rápidas. Según una nueva investigación de CrowdStrike, los hackers están aprovechando la IA para realizar ataques más agresivos en menos tiempo. Esta tecnología también permite que hackers con menos habilidades accedan a códigos más avanzados.
Además, los atacantes están apuntando a los mismos sistemas de IA que utilizan las empresas. CrowdStrike advierte que los hackers están atacando las herramientas que se usan para crear agentes de IA, lo que les permite robar credenciales y desplegar malware. La empresa está especialmente preocupada por los sistemas de IA autónomos, que ahora forman parte fundamental de la superficie de ataque de las empresas.
CrowdStrike ha observado que varios hackers están explotando vulnerabilidades en las herramientas de creación de agentes de IA, lo que representa un cambio significativo en las tácticas de ataque. Antes, los humanos eran el principal punto de entrada a las empresas, pero ahora la preocupación es que los flujos de trabajo autónomos y las identidades no humanas sean la nueva frontera de explotación.
Adam Meyers, jefe de operaciones contra adversarios, explicó que los actores de amenazas están utilizando la IA generativa para escalar la ingeniería social, acelerar operaciones y facilitar la entrada a intrusiones. Ejemplos de malware creado con IA generativa incluyen Funklocker y SparkCat. Además, el grupo Famous Chollima, vinculado a Corea del Norte, ha sido observado utilizando IA generativa para automatizar su programa de ataques internos.
Un grupo llamado Scattered Spider, que se cree que está formado por nacionales del Reino Unido y Estados Unidos, logró desplegar ransomware en menos de 24 horas tras acceder a sistemas. Meyers añadió que los adversarios están tratando a estos agentes como infraestructura, atacándolos de la misma manera que lo hacen con plataformas SaaS, consolas en la nube y cuentas privilegiadas.
A pesar de que la tecnología de IA está acelerando los ataques, CrowdStrike encontró que cuatro de cada cinco intrusiones interactivas (81%) no contenían malware, dependiendo de la intervención humana para permanecer indetectadas.


