YouTube ha reconocido que ha mejorado digitalmente los videos cortos de los creadores sin su conocimiento. Esto ha provocado confusión entre los creadores, quienes han acusado a la plataforma de interferir en sus videos. La compañía explicó que estaba “experimentando” con mejoras sutiles de aprendizaje automático en algunos videos cortos, con el objetivo de aumentar la claridad, pero lo hizo sin el consentimiento de los creadores.
El problema se hizo evidente cuando el músico y YouTuber Rick Beato notó que un clip de su entrevista con el guitarrista de Pearl Jam, Mike McCready, parecía extraño, como si hubiera pasado por un filtro. Beato publicó un video viral al respecto, lo que llevó a otros creadores a compartir experiencias similares sobre cambios en sus propios videos.
Aunque algunos creadores acusaron a YouTube de usar inteligencia artificial en sus videos, la plataforma insistió en que solo se trataba de aprendizaje automático. Sin embargo, los creadores están más molestos porque su trabajo fue alterado sin previo aviso. Después de semanas de críticas, YouTube anunció que está trabajando en una opción para que los creadores puedan optar por no participar en estas modificaciones, según lo compartido por Rene Ritchie, enlace con los creadores.
YouTube comparó estos cambios con la fotografía computacional, que mejora las fotos tomadas con teléfonos inteligentes. Sin embargo, la diferencia clave es que las mejoras en las fotos se aplican antes de que el usuario vea la imagen, mientras que en YouTube, los creadores ya habían subido y aprobado su contenido, que luego fue modificado sin notificación.
La razón de YouTube es comprensible, ya que los videos cortos son rápidos y a menudo visualmente inconsistentes. Un poco de pulido adicional podría mejorar la experiencia de visualización. Sin embargo, para los creadores que se sienten responsables de lo que se publica bajo su nombre, estos cambios no reconocidos socavan su propiedad creativa, especialmente en un momento en que la desconfianza hacia lo que se ve en las pantallas está en aumento debido a la manipulación por inteligencia artificial.
Por ejemplo, Netflix generó mucha indignación por las “remasterizaciones en HD” de comedias clásicas, que presentaron rostros distorsionados y fondos extraños, además de carteles generados por inteligencia artificial. El caso de YouTube es más delicado, ya que es un ecosistema impulsado por los creadores. Si la plataforma comienza a alterar lo que publican los creadores, incluso con buenas intenciones, puede dañar la confianza que hace que todo el sistema funcione.
La promesa de YouTube de ofrecer una opción para optar por no participar es probablemente una corrección necesaria, pero llegó solo después de la presión pública. Si las plataformas quieren mantener la confianza de sus usuarios y de los creadores que las sostienen, deben ser más transparentes, ya sea que se trate de inteligencia artificial o simplemente de aprendizaje automático que imita los resultados de la IA.

