Nvidia está probando un nuevo software de verificación de ubicación para sus chips de inteligencia artificial, con el objetivo de frenar el presunto contrabando hacia China, según adelantó Reuters citando fuentes anónimas. La tecnología mide el rendimiento de cálculo y, sobre todo, el retraso en las comunicaciones entre servidores para estimar en qué país se encuentra físicamente cada chip. Este sistema será opcional para los clientes y se desplegará primero en la generación de chips Blackwell.
El desarrollo llega tras múltiples informes que apuntan a que los modelos de IA de la china DeepSeek se habrían entrenado con chips Blackwell de Nvidia introducidos ilegalmente en el país, lo que violaría las restricciones de exportación de Estados Unidos. Nvidia asegura que no ha visto pruebas de este tipo de operaciones ni de los llamados “centros de datos fantasma” usados para engañar a la compañía y a sus socios, aunque afirma que investiga cualquier aviso que recibe.
La noticia se conoce pocos días después de que el gobierno estadounidense autorizara a Nvidia a vender sus chips H200 —una generación anterior— a clientes aprobados en China, decisión que no incluye a los más avanzados Blackwell. El posible rastreo de ubicación añade una nueva capa tecnológica a la disputa regulatoria y comercial en torno a los chips de IA de alta gama.


