La startup de inteligencia artificial Tavus ha relanzado por segundo año su experiencia “AI Santa”, un Papá Noel virtual con clonación de voz y rostro que permite a niños y familias chatear con él por texto, teléfono o videollamada. La nueva versión es más expresiva y “emocionalmente consciente”: detecta gestos y expresiones faciales, recuerda conversaciones anteriores y puede realizar acciones externas, como buscar regalos en la web o redactar correos.
Según su fundador y CEO, Hassaan Raza, millones de usuarios ya han probado la herramienta y muchos pasan horas hablando con el Santa de IA, llegando al límite diario de uso. Durante pruebas realizadas por el medio, el sistema fue capaz de mantener conversaciones fluidas sobre videojuegos concretos como Baldur’s Gate 3, aunque todavía muestra señales de ser artificial, como pausas largas o un tono algo plano. Cuando se le pregunta si es real, responde que es “un Santa de IA impulsado por la magia y la tecnología de Tavus” y no el Santa físico, pero con “el espíritu y la alegría” del personaje.
El éxito del proyecto llega en medio de una creciente inquietud sobre el efecto de los chatbots en menores. Expertos y familias temen que los niños confundan a la IA con personas reales, y existen ya demandas judiciales en EE. UU. que vinculan interacciones con chatbots a casos graves, incluida la muerte por suicidio de adolescentes. Plataformas como Character.AI han decidido bloquear el acceso a menores de 18 años por estos riesgos.
Tavus asegura haber incorporado filtros de contenido, mecanismos para cortar conversaciones problemáticas y redirigir a recursos de salud mental, y políticas de uso de datos que incluyen el registro de logs, metadatos y la posibilidad de solicitar la eliminación de la información. La compañía defiende que la inmensa mayoría de las interacciones son familiares y se ajustan al espíritu navideño, aunque el debate sobre hasta qué punto es sano que los niños pasen horas hablando con un Santa artificial sigue abierto.


