Caroline Merin, exdirectiva de Uber Eats y COO de Rappi, detectó un problema creciente en la sanidad latinoamericana: los médicos están desbordados por la avalancha de consultas de pacientes vía WhatsApp, sin historial clínico a mano y a cualquier hora del día. A partir de esa experiencia, hace dos años fundó Leona Health, una plataforma que actúa como copiloto de inteligencia artificial conectada a la cuenta de WhatsApp del médico.
Con Leona, los pacientes siguen escribiendo por WhatsApp como siempre, pero el profesional ya no gestiona los chats directamente desde la app de mensajería, sino desde la aplicación móvil de Leona. El sistema clasifica los mensajes según su urgencia, propone respuestas y permite que otros miembros del equipo médico —como colegas o personal de enfermería— contesten en nombre del doctor. Así se priorizan las consultas realmente críticas y se relegan las peticiones administrativas, como certificados escolares o comprobantes de pago.
La startup, con un equipo de 13 personas repartido entre Ciudad de México y Silicon Valley, acaba de anunciar una ronda semilla de 14 millones de dólares liderada por Andreessen Horowitz, con la participación de fondos como General Catalyst y Accel, además de fundadores y directivos de empresas como Nubank, Rappi y Maven Clinic. Leona ya está disponible para médicos de 14 países de América Latina y abarca 22 especialidades médicas.
Merin asegura que los usuarios reportan un ahorro de entre dos y tres horas diarias gracias a la automatización y la priorización de mensajes. La compañía prepara además un agente autónomo capaz de gestionar por completo tareas sencillas, como la programación de citas y la recepción básica de pacientes. Aunque su foco actual es América Latina, Leona aspira a expandirse a otras regiones donde la comunicación médico‑paciente mediante WhatsApp esté permitida y sea una demanda habitual.
La propuesta apunta a un punto de fricción poco visible pero clave en los sistemas sanitarios: cómo compatibilizar la cercanía y disponibilidad que los pacientes esperan en aplicaciones de mensajería con el tiempo limitado y la carga burocrática de los profesionales de la salud.


