OpenAI se prepara para lanzar su primer dispositivo de hardware en la segunda mitad de este año, un paso clave para dejar de depender por completo de móviles y plataformas ajenas. Según declaraciones de Chris Lehane en un panel de Axios en Davos y filtraciones desde Asia, todo apunta a que el primer producto será unos auriculares inteligentes, con nombre en clave “Sweet Pea”.
Aunque la compañía no ha confirmado el formato, diversos reportes indican que serían unos earbuds de diseño distinto a los actuales del mercado, con un procesador personalizado de 2 nanómetros capaz de ejecutar muchas tareas de inteligencia artificial directamente en el dispositivo, sin recurrir continuamente a la nube. Esto permitiría respuestas más rápidas, mayor privacidad y nuevas funciones ligadas a ChatGPT.
Para la fabricación, OpenAI estaría negociando con socios asiáticos como Luxshare y Foxconn, y se habla de una ambiciosa meta inicial: vender entre 40 y 50 millones de unidades el primer año. La compañía, que ya presume de casi mil millones de usuarios semanales de ChatGPT, busca así controlar mejor cómo se usa su asistente de IA y ofrecer funciones exclusivas diseñadas para un dispositivo propio.
El reto será convencer a los usuarios de sustituir sus auriculares actuales —como los AirPods— si no hay una integración profunda con los sistemas operativos de Apple, Google y otros. Hasta ahora, ningún gadget centrado en IA ha logrado un éxito masivo: el Humane Pin acabó vendido a HP, Rabbit ha perdido gran parte del entusiasmo inicial y el colgante Friend recibió fuertes críticas por su marketing.
Mientras tanto, otros gigantes tecnológicos también refuerzan su apuesta por los wearables inteligentes: las gafas Ray-Ban de Meta tienen tanta demanda que la empresa ha tenido que frenar su expansión internacional, y Amazon ha comprado Bee, un dispositivo que graba reuniones y actúa como acompañante inteligente. En este contexto, los posibles auriculares de OpenAI llegan a un mercado aún inmaduro, pero muy disputado, donde un diseño atractivo y una buena experiencia de uso podrían marcar la diferencia.


