La holandesa ASML, pieza clave en la fabricación de chips avanzados, acaba de ofrecer una nueva prueba de que la ola de inversión en inteligencia artificial está lejos de frenarse. La compañía, único proveedor mundial de las máquinas de litografía EUV necesarias para producir los semiconductores más punteros, registró en su último trimestre unas ventas netas de 32.700 millones de euros. Pero el dato más revelador es otro: los nuevos pedidos alcanzaron los 13.000 millones de euros, un récord histórico y más del doble que en el trimestre anterior.
Estos encargos reflejan cuánto planean ampliar capacidad las fábricas de chips para atender la demanda futura, especialmente de los grandes centros de datos que alimentan la IA generativa. Según el consejero delegado de ASML, Christophe Fouquet, este salto se debe a unas expectativas “más robustas” sobre la solidez a medio plazo de la demanda ligada a la IA. En otras palabras, sus clientes creen que los laboratorios y empresas de IA necesitarán realmente todos esos nuevos centros de datos y están invirtiendo ya para no quedarse cortos de chips.
Aunque aún existe incertidumbre —los pedidos tardarán años en completarse y algunos podrían cancelarse si el mercado cambia—, por ahora no hay señales de marcha atrás en los planes de gasto de infraestructura valorados en billones de dólares. Para quienes esperaban un frenazo en la construcción de centros de datos y en la carrera por la potencia de cálculo, las cifras de ASML indican que el boom de la IA continúa a toda velocidad.


