En plena batalla por el control de la inteligencia artificial en la empresa —con Microsoft integrando Copilot en Office, Google impulsando Gemini en Workspace y gigantes como OpenAI y Anthropic vendiendo directamente a corporaciones— la startup Glean apuesta por un terreno menos visible: convertirse en la capa de inteligencia que conecta los modelos de IA con los sistemas internos de cada organización.
Fundada hace siete años con la idea de ser el “Google de la empresa”, Glean comenzó como un buscador que indexaba información dispersa en herramientas como Slack, Jira, Salesforce o Google Drive. Hoy su estrategia se centra en algo más profundo: actuar como tejido conectivo entre los grandes modelos de lenguaje y los datos, permisos y flujos de trabajo de cada compañía.
Su CEO, Arvind Jain, explica que los modelos como ChatGPT, Gemini o Claude son potentes pero genéricos: no conocen la estructura, las personas ni los productos de un negocio concreto. Glean promete aportar precisamente ese contexto. A través de su Glean Assistant —un chatbot empresarial que combina varios modelos propietarios y de código abierto— ofrece respuestas basadas en los datos internos del cliente, pero el verdadero valor, según la empresa, está en lo que no se ve:
1) Acceso flexible a modelos: Glean funciona como una capa de abstracción que permite a las empresas cambiar o combinar diferentes LLM sin casarse con un único proveedor.
2) Conectores profundos: integra sistemas clave (Slack, Jira, Salesforce, Google Drive, etc.) para entender cómo circula la información y permitir que los agentes de IA actúen directamente en esas herramientas.
3) Gobernanza y seguridad: gestiona permisos y recupera solo la información a la que cada usuario tiene derecho, verifica las respuestas frente a documentos fuente y añade citas para reducir al mínimo las “alucinaciones” de los modelos.
Este enfoque, sostiene Jain, es lo que puede marcar la diferencia entre pilotos pequeños y despliegues de IA a gran escala en grandes corporaciones, donde no basta con volcar todos los datos en un modelo y envolverlo con una interfaz. La gran incógnita es si esta “capa intermedia” sobrevivirá a medida que plataformas como Microsoft y Google profundicen en la integración de sus propios asistentes dentro del flujo de trabajo empresarial.
Jain defiende que muchas empresas no querrán quedar atadas a un único proveedor de IA o suite de productividad, y preferirán una infraestructura neutral como la que Glean ofrece. Los inversores, de momento, comparten esa visión: en junio de 2025 la compañía levantó una Serie F de 150 millones de dólares, casi duplicando su valoración hasta los 7.200 millones, y presume de un negocio de rápido crecimiento sin necesidad de los enormes presupuestos de cómputo de los laboratorios de IA de frontera.


