El auge explosivo de la inteligencia artificial generativa ha llenado el mercado de startups, pero muchas de ellas empiezan a mostrar síntomas de agotamiento. Darren Mowry, responsable global de startups en Google (Cloud, DeepMind y Alphabet), advierte de que dos modelos de negocio antes de moda se han convertido en señales de alarma: los ‘wrappers’ de LLM y los agregadores de IA.
Los ‘wrappers’ de LLM son empresas que se limitan a poner una capa de producto o de interfaz de usuario encima de modelos como GPT, Claude o Gemini para resolver un problema concreto, sin aportar apenas tecnología propia. Según Mowry, si el modelo de fondo hace casi todo el trabajo y la startup actúa como una especie de marca blanca, el mercado “ya no tiene paciencia” para ese enfoque. La clave para sobrevivir es construir “fosos defensivos profundos”, ya sea con funcionalidades muy avanzadas, datos propios o soluciones muy especializadas en un sector. Cita como ejemplos mejor posicionados a herramientas como Cursor (asistente de programación) o Harvey AI (asistente legal), que integran más conocimiento y valor que una simple interfaz.
Un caso particular son los agregadores de IA, plataformas que combinan varios modelos en una sola interfaz o API, y que añaden capas de orquestación, monitorización o gobernanza. Aunque servicios como Perplexity u OpenRouter han ganado visibilidad, Mowry lanza un mensaje directo a las nuevas startups: “manteneos fuera del negocio de agregadores”. A su juicio, estos modelos crecen poco porque los usuarios exigen propiedad intelectual real que les garantice que son dirigidos al modelo adecuado por su caso de uso, y no según las limitaciones internas de cómputo o acceso.
Mowry compara la situación actual con los inicios de la computación en la nube: en los años 2000 surgieron compañías que revendían infraestructura de AWS añadiendo facturación unificada o soporte. Cuando Amazon y otros proveedores construyeron sus propias herramientas empresariales, la mayoría de esos intermediarios desapareció; solo sobrevivieron quienes ofrecían servicios de alto valor añadido, como seguridad, migración o consultoría DevOps. Hoy, los agregadores de IA se enfrentan a una presión similar a medida que los propios proveedores de modelos amplían sus funcionalidades para empresas.
En contraste, Mowry se muestra muy optimista con las plataformas para desarrolladores y el llamado ‘vibe coding’, un segmento que vivió un año récord en 2025 con proyectos como Replit, Lovable y Cursor atrayendo fuertes inversiones y muchos usuarios. También prevé un crecimiento robusto en tecnología dirigida directamente al consumidor, por ejemplo, herramientas que permitan a estudiantes de cine y televisión usar el generador de vídeo Veo de Google para producir sus historias. Más allá de la IA, señala que la biotecnología y la tecnología climática atraviesan un buen momento gracias al gran volumen de datos disponible y a la capacidad de convertirlos en soluciones con impacto real.


