Anthropic ha denunciado que tres laboratorios chinos de inteligencia artificial —DeepSeek, Moonshot AI y MiniMax— crearon más de 24.000 cuentas falsas para exprimir su modelo Claude y entrenar sus propios sistemas. Según la empresa, estas compañías habrían generado más de 16 millones de interacciones usando una técnica conocida como “destilación”, que permite copiar comportamientos avanzados de un modelo sin acceder directamente a su código o pesos. El objetivo principal habrían sido las capacidades más valiosas y diferenciadas de Claude: razonamiento complejo, uso de herramientas y programación.
Anthropic detalla que DeepSeek habría realizado unas 150.000 consultas centradas en lógica básica, alineamiento y formas de sortear límites de moderación en temas sensibles. Moonshot AI habría efectuado alrededor de 3,4 millones de interacciones para mejorar razonamiento agente, uso de herramientas, análisis de datos, desarrollo de agentes que controlan ordenadores y visión por computador, justo antes de lanzar su modelo abierto Kimi K2.5 y un agente de programación. MiniMax, por su parte, habría generado unos 13 millones de intercambios centrados en programación y orquestación de herramientas, llegando a redirigir casi la mitad de su tráfico al último modelo de Claude en cuanto éste se puso en línea.
La acusación llega en pleno debate en Estados Unidos sobre si debe limitarse más la exportación de chips avanzados de IA a China. La administración Trump permitió recientemente a empresas estadounidenses, como Nvidia, vender procesadores de alto rendimiento (como el H200) al mercado chino, medida criticada por quienes temen que aumente la capacidad de cómputo de la IA china en un momento clave de la competencia tecnológica global. Anthropic sostiene que la escala de las supuestas extracciones demuestra que estas prácticas requieren acceso a hardware muy potente, y usa ese argumento para defender controles estrictos a las exportaciones.
Dmitri Alperovitch, cofundador de CrowdStrike y presidente del think tank Silverado Policy Accelerator, afirma que la sospecha de que parte del rápido avance de la IA china se debía a la destilación de modelos punteros estadounidenses ya existía, y que ahora habría pruebas más claras. A su juicio, esto refuerza la idea de dejar de vender chips de IA a las empresas implicadas, para no darles aún más ventaja.
Más allá de la batalla comercial y tecnológica, Anthropic advierte de riesgos de seguridad nacional: sus modelos y los de otros actores estadounidenses integran salvaguardas para impedir que se usen en el desarrollo de armas biológicas o ciberataques avanzados. Los modelos entrenados mediante destilación ilícita podrían no conservar esas barreras, facilitando la proliferación de capacidades peligrosas sin restricciones. La compañía alerta de que regímenes autoritarios podrían aprovechar estos sistemas para operaciones cibernéticas ofensivas, campañas de desinformación y vigilancia masiva, riesgos que se agravan si esos modelos se liberan como código abierto. Ante este escenario, Anthropic pide una respuesta coordinada de toda la industria de IA, de los proveedores de nube y de los responsables políticos. TechCrunch ha solicitado comentarios a DeepSeek, MiniMax y Moonshot, que aún no han respondido.


