La startup Trace, parte de la cohorte de verano 2025 de Y Combinator, quiere resolver por qué los agentes de inteligencia artificial aún no han despegado en las grandes empresas: la falta de contexto. Con sede en Londres, la compañía ha levantado 3 millones de dólares en una ronda semilla con inversores como Y Combinator, Zeno Ventures, Transpose Platform Management, Goodwater Capital, Formosa Capital, WeFunder y los business angels Benjamin Bryant y Kevin Moore.
Su propuesta consiste en mapear a fondo el funcionamiento interno de una organización. Trace construye un grafo de conocimiento a partir de herramientas ya existentes —como email, Slack o Airtable— para entender procesos, flujos de trabajo y relaciones entre equipos. A partir de ahí, el usuario solo tiene que formular una tarea de alto nivel, por ejemplo “diseñar una nueva microsite” o “definir el plan de ventas para 2027”. La plataforma devuelve un plan detallado paso a paso, reparte tareas entre agentes de IA y empleados humanos, y alimenta a cada agente con los datos específicos que necesita para su parte del trabajo.
La idea es automatizar la parte más difícil de introducir agentes de IA en la empresa: integrarlos en procesos reales sin tener que configurar a mano cada caso. El CEO Tim Cherkasov compara a los modelos de OpenAI y Anthropic con “becarios brillantes” y define a Trace como el “manager” que sabe dónde y cómo utilizarlos. El CTO Artur Romanov sostiene que el sector ha pasado de la “ingeniería de prompts” a la “ingeniería de contexto”, y que quien domine ese contexto será la infraestructura sobre la que se construyan las compañías “AI‑first”.
Trace se mueve, sin embargo, en un mercado cada vez más competitivo. Anthropic acaba de lanzar su propia apuesta por agentes empresariales basados en plugins específicos para finanzas, ingeniería o diseño, y herramientas de productividad como Jira empiezan a incorporar sus propios agentes. La diferencia, según Trace, es que su enfoque de grafo de conocimiento permite una comprensión más profunda y reutilizable del funcionamiento de cada organización.


