El empresario John Davie, fundador de Buyers Edge Platform, se encontró con un problema al intentar incorporar la inteligencia artificial en su compañía de compras para hostelería: las herramientas disponibles eran caras, poco fiables y podían filtrar datos sensibles al usarse con cuentas individuales. Para resolverlo, incubó en su propia empresa una nueva startup: CollectivIQ, con sede en Boston.
CollectivIQ funciona como un orquestador de modelos de lenguaje: lanza cada consulta simultáneamente a varios sistemas de IA —incluidos ChatGPT (OpenAI), Gemini (Google), Claude (Anthropic), Grok (xAI) y hasta una docena de modelos en total— y luego compara coincidencias y discrepancias para generar una única respuesta “fusionada” que pretende ser más precisa y menos propensa a alucinaciones que la de un solo modelo. La compañía asegura que todos los datos de las consultas están cifrados y se borran tras su uso, con el objetivo de ofrecer privacidad de nivel empresarial.
Tras probar la herramienta internamente a principios de 2026 y recibir buena acogida entre sus empleados, Davie decidió abrir CollectivIQ al mercado, al ver que muchos de sus clientes sufrían la misma mezcla de entusiasmo y desconfianza frente a la IA generativa. El modelo de negocio se basa en pagar por uso: CollectivIQ asume el coste de los tokens de los modelos subyacentes y cobra a sus clientes según consumo, evitando contratos largos y costosos con un solo proveedor de IA.
Davie ha financiado personalmente la startup y planea buscar capital externo más adelante. Asegura que el proyecto le ha devuelto la sensación de sus inicios como emprendedor, trabajando codo a codo con los desarrolladores y profundizando en tecnologías de modelos de lenguaje y post-entrenamiento, con la ambición de ofrecer a las empresas un acceso unificado, más seguro y flexible a la mejor IA disponible en el mercado.


