BuzzFeed, el medio digital conocido por sus tests virales y listas, intenta reinventarse en plena crisis financiera con una nueva apuesta: una spin-off llamada Branch Office dedicada a crear apps de consumo basadas en inteligencia artificial.
En el festival SXSW de Austin, el cofundador y CEO Jonah Peretti presentó este proyecto como el siguiente paso de la compañía en la era de la IA. Branch Office, liderada por el director de producto Bill Shouldis, lanzó tres propuestas principales: BF Island, Conjure y Quiz Party.
BF Island es una plataforma de chat en grupo que integra herramientas de edición de fotos con IA. Su elemento diferencial no es tanto la tecnología, bastante común, sino una biblioteca interna de tendencias y memes de internet curada por un equipo editorial, pensada para que los usuarios generen imágenes inspiradas en modas fugaces muy “para gente muy online”.
Conjure, por su parte, se presenta como una especie de BeReal alternativo: invita a los usuarios a hacer una foto diaria de algo distinto de sí mismos, guiados por un mensaje enigmático (por ejemplo, “¿Qué hay entre los árboles y la luna?”). Detrás hay un componente de IA —un supuesto “espíritu de IA como CEO”— que debería aportar misterio y dinamismo. Sin embargo, la demo en SXSW dejó a la audiencia fría, con silencios incómodos y risas nerviosas.
La tercera apuesta es Quiz Party, una app social que permite hacer los clásicos cuestionarios de BuzzFeed con amigos y compartir resultados, tratando de recuperar el encanto viral que hizo famoso al medio.
Estas iniciativas llegan en un momento delicado: BuzzFeed ha reconocido que existe “duda sustancial” sobre su capacidad para seguir operando, tras perder 57,3 millones de dólares el año pasado. La empresa dice que este año centrará su estrategia en explotar su catálogo audiovisual (Studio IP) y en estas nuevas apps de IA para intentar mejorar su liquidez.
Aunque el razonamiento de fondo —usar IA para desarrollar e iterar software más rápido— tiene lógica, la presentación sugiere que BuzzFeed se ha centrado más en lo que la IA permite hacer que en lo que la gente realmente quiere hacer con ella. Sin una propuesta clara de valor para el usuario y con referencias a productos que ya han perdido tirón, como BeReal, la recepción tibia en SXSW adelanta el gran reto: antes de iterar, hay que conseguir que alguien quiera usar estas aplicaciones.


