En plena ola de despidos masivos en el sector tecnológico atribuidos a la inteligencia artificial —Amazon recortando 16.000 puestos, Block casi la mitad de su plantilla, Atlassian un 10% y Meta estudiando nuevos recortes—, un mensaje “agradecido” de Sam Altman, CEO de OpenAI, desató una tormenta en X (antes Twitter).
Altman publicó que sentía “mucha gratitud” por quienes escribieron software complejo “carácter por carácter” y les daba las gracias “por habernos llevado hasta aquí”. El problema: su empresa es precisamente una de las grandes impulsoras de la IA que ahora se usa como argumento para despedir desarrolladores y reducir puestos para perfiles junior, entrenando modelos con el código creado por esos mismos profesionales.
Muchos usuarios interpretaron el mensaje como una especie de elogio póstumo a la profesión, como si programar a mano fuera ya un teléfono de disco: algo del pasado. La respuesta fue inmediata: desde críticas directas —“De nada. Reconforta saber que la recompensa es que nos quiten el trabajo”— hasta una lluvia de memes y bromas que ridiculizaban el tono de Altman y lo desconectado que sonaba de la realidad laboral.
Entre los comentarios más compartidos hubo quien habló del tuit como “la elegía de Sam Altman para los ingenieros de software”, otros imaginaron un futuro en el que los desarrolladores acaban “en las minas de carbón” mientras el CEO les da las gracias, o propusieron una app de IA que avise a los multimillonarios antes de publicar tuits que los hagan parecer “totalmente fuera de la realidad”. También aparecieron ironías sobre lo que dirían civilizaciones antiguas antes de un sacrificio ritual y mensajes de agradecimiento sarcástico a OpenAI por impulsar modelos que luego se copian en código abierto.
El episodio refleja la tensión creciente entre el discurso optimista de los líderes de la IA y el impacto real de esta tecnología en el empleo tecnológico, especialmente entre los desarrolladores, que ven cómo la innovación se apoya en su trabajo al tiempo que amenaza sus propias oportunidades laborales.


