La startup Eragon, fundada en agosto por Josh Sirota en San Francisco, ha recaudado 12 millones de dólares con una valoración de 100 millones para desarrollar un sistema operativo de IA ‘agentica’ orientado a empresas. Su apuesta es radical: “el software está muerto”. En lugar de usar múltiples aplicaciones con botones, menús y cuadros de diálogo, Eragon propone que todo el trabajo de oficina se haga a través de lenguaje natural, con un único interfaz basado en modelos de lenguaje (LLM).
La plataforma integra funciones equivalentes a herramientas como Salesforce, Snowflake, Tableau o Jira bajo una única capa de IA. Eragon utiliza modelos abiertos como Qwen y Kimi, que luego entrena con los datos propios de cada cliente y conecta a sus correos y sistemas internos. Desde un simple prompt, el usuario puede, por ejemplo, dar de alta un nuevo cliente, crear instancias en la nube, asignar credenciales y lanzar flujos de onboarding de forma automática. También permite generar cuadros de mando bajo demanda o automatizar tareas como la aprobación de facturas entrantes.
Para convencer a inversores, Sirota ha aprovechado su experiencia previa en Oracle y Salesforce, lo que le ha valido el sello de “founder-market fit”. Entre sus apoyos están Long Journey Ventures, Soma Capital, Axiom Partners y varios ‘ángeles’ estratégicos. La compañía cuenta con un equipo técnico con formación de Berkeley y MIT, y ya está probando su producto en unas pocas grandes empresas y decenas de startups. Uno de sus clientes, la insurtech Corgi, subraya que Eragon entrena modelos específicos dentro de la nube privada de la empresa, manteniendo los datos y los pesos del modelo bajo control interno.
Ese enfoque de seguridad y soberanía del dato es central en la propuesta de Eragon: cada organización conserva sus servidores, su entorno de seguridad y la propiedad de los modelos entrenados con sus datos históricos, que Sirota considera un activo estratégico de largo plazo. En su opinión, aunque los grandes laboratorios de frontera ofrezcan modelos más potentes vía API, el hecho de no poder poseer ni configurar a fondo esos modelos da ventaja a soluciones como Eragon.
Sirota compara esta transición con el paso de los mainframes a los ordenadores personales: hoy los modelos de IA más avanzados son servicios centralizados, pero la adopción masiva en la empresa pasará por agentes y modelos adaptados a cada caso de uso y bajo control directo del cliente. Una visión similar fue expresada por Jensen Huang, CEO de Nvidia, durante la conferencia GTC, donde defendió que la IA agentica en la empresa puede transformar el trabajo de oficina del mismo modo que Windows impulsó el PC, y predijo que “todas las compañías SaaS se convertirán en Agentic‑as‑a‑Service”. Nvidia también presentó NemoClaw, su apuesta para que los agentes funcionen en entornos corporativos seguros.
El entusiasmo, sin embargo, convive con dudas sobre seguridad, errores difíciles de auditar y preguntas límite que estos sistemas aún no resuelven bien. Pese a ello, Sirota se muestra confiado y asegura que Eragon puede convertirse en una empresa valorada en miles de millones a corto plazo. Su objetivo: ofrecer a los ejecutivos una herramienta realmente útil para entender y coordinar el trabajo diario de sus equipos, y demostrar que una sola interfaz conversacional puede sustituir a buena parte del software empresarial tradicional.


