Elon Musk ha anunciado un ambicioso plan para construir una gran planta de fabricación de chips, llamada “Terafab”, que dará servicio a Tesla y SpaceX. Según explicó en un evento en el centro de Austin (Texas), la instalación se ubicaría cerca de la sede y la gigafactoría de Tesla en esa ciudad.
Musk afirma que la industria de semiconductores no produce chips con la rapidez necesaria para cubrir las demandas de inteligencia artificial y robótica de sus empresas. Por ello, asegura que la única opción es crear su propia infraestructura: “O construimos la Terafab o no tenemos los chips, y necesitamos los chips, así que construimos la Terafab”.
El objetivo declarado es fabricar chips capaces de sostener entre 100 y 200 gigavatios de capacidad de cómputo al año en la Tierra, y alcanzar un teravatio en el espacio, en línea con los planes de centros de datos orbitales asociados a SpaceX. Musk no ha dado fechas ni un calendario concreto para el proyecto.
El anuncio llega en un contexto en el que el magnate ya ha sido criticado por hacer promesas excesivamente optimistas sobre plazos y tecnologías, y no cuenta con experiencia directa en la fabricación de semiconductores, un sector altamente complejo y dominado por unos pocos actores especializados.


