Uber ampliará el uso de los chips propios de Amazon Web Services (AWS), en un movimiento que reconfigura el mapa de sus alianzas en la nube y envía una señal directa a competidores como Oracle y Google.
La plataforma de transporte, que en 2023 había firmado grandes acuerdos multianuales con Oracle Cloud y Google Cloud para migrar la mayor parte de su infraestructura desde centros de datos propios, ha decidido ahora trasladar más funciones de su servicio de viajes a la infraestructura de AWS. En concreto, ampliará el uso de los procesadores Graviton (basados en ARM y de bajo consumo) y comenzará pruebas con Trainium3, el chip de inteligencia artificial de Amazon diseñado para competir con Nvidia.
El giro es significativo porque Uber había destacado públicamente el uso de chips ARM de Ampere en la nube de Oracle como parte clave de su transición tecnológica. Ampere, fundada por la exdirectiva de Intel Renee James con fuerte respaldo financiero y accionarial de Oracle, fue vendida recientemente a SoftBank, operación en la que Oracle obtuvo una ganancia multimillonaria al desprenderse de su participación.
Mientras Oracle asegura que ya no ve ventaja en diseñar sus propios chips y prefiere comprar hardware a proveedores como Nvidia para alimentar los centros de datos de OpenAI y otros proyectos de inteligencia artificial, Amazon presume justo lo contrario: que sus chips diseñados en casa son un diferencial competitivo para atraer grandes clientes.
Con Uber, AWS suma otro nombre de peso a una cartera de clientes que ya incluye a Anthropic, OpenAI y Apple, todos incrementando su uso de los chips de IA de Amazon. El CEO de Amazon, Andy Jassy, ha señalado que Trainium ya es un negocio de miles de millones de dólares, y la nueva ampliación de contrato con Uber refuerza el mensaje de que tener hardware propio puede ser una ventaja clave en la carrera por el mercado de la nube y la inteligencia artificial.
En el fondo, la noticia ilustra la compleja red de intereses cruzados entre gigantes tecnológicos: Oracle, SoftBank, Nvidia, OpenAI y ahora AWS, todos moviendo fichas en torno al control de chips, centros de datos e infraestructura crítica para la próxima generación de servicios de IA.


