Poke es un nuevo asistente de inteligencia artificial que funciona directamente por iMessage, SMS, Telegram y, en algunos mercados, WhatsApp, sin necesidad de instalar aplicaciones ni usar la terminal. Desarrollado por la startup The Interaction Company of California, el agente permite automatizar tareas cotidianas mediante simples mensajes de texto: desde organizar el día, gestionar el calendario y avisar de correos importantes, hasta recordar medicación, controlar la casa inteligente, seguir entrenamientos o mostrar resultados deportivos.
La compañía, fundada por Marvin von Hagen y Felix Schlegel, pivotó desde un asistente centrado en el correo electrónico al ver que los usuarios intentaban usarlo para todo tipo de encargos. Ahora Poke se presenta como una alternativa sencilla a sistemas más complejos como OpenClaw, que exigen más conocimientos técnicos y plantean mayores riesgos de seguridad por su acceso profundo al sistema.
El servicio se apoya en Linq para integrarse en las apps de mensajería y utiliza, según la tarea, modelos de IA tanto de grandes proveedores como de código abierto, sin casarse con uno solo. Poke ofrece “recetas”: automatizaciones listas para usar que se conectan con servicios como Gmail, Google Calendar, Outlook, Notion, Strava, Oura, Fitbit o dispositivos de hogar inteligente como Philips Hue y Sonos. También hay integraciones para desarrolladores con herramientas como GitHub, Vercel o Sentry. Los usuarios pueden crear sus propias recetas en lenguaje natural, compartirlas y, si son populares, cobrar entre 10 centavos y 1 dólar por cada alta que generen.
En seguridad, la empresa asegura contar con pruebas de penetración periódicas, controles de permisos y acceso muy limitado a los datos, que solo se comparten con el equipo si el usuario lo autoriza explícitamente. Aun así, el medio que informa —TechCrunch— aclara que no ha realizado una auditoría independiente.
Poke ha recaudado 25 millones de dólares (15 millones en la ronda semilla y otros 10 millones recientes) y alcanza una valoración de 300 millones post-money. Entre sus inversores figuran fondos como Spark Capital y General Catalyst y nombres conocidos del sector tecnológico como los fundadores de Stripe, Vercel, PayPal, Dropbox y Hugging Face, además de figuras mediáticas como Jake y Logan Paul. La empresa no revela cuántos usuarios tiene, pero afirma que la cifra se ha multiplicado por diez en los últimos meses.
El modelo de negocio es flexible: empezar es gratis y el precio se ajusta según el tipo de uso, sobre todo cuando se requieren automatizaciones en tiempo real, como procesar cada correo entrante o hacer check‑ins de vuelo. La propia IA negoció con los usuarios en la beta precios de entre 10 y 30 dólares mensuales. Por ahora, la prioridad declarada no es la rentabilidad, sino crecer y convertir Poke en una herramienta cotidiana para millones de personas, apoyándose en creadores e influencers que muestren casos de uso atractivos.
El despliegue en WhatsApp está limitado por las restricciones de Meta a los chatbots generalistas, aunque investigaciones antimonopolio en la UE, Italia y Brasil pueden abrir la puerta a una mayor presencia de Poke en esa plataforma, algo clave para su expansión global.


