Matei Zaharia, cofundador y director de tecnología de Databricks, ha sido distinguido con el ACM Prize in Computing 2026 por su contribución clave al procesamiento de grandes volúmenes de datos y su impacto en la inteligencia artificial. Zaharia, que casi pasa por alto el correo electrónico con la noticia, desarrolló en 2009, durante su doctorado en la Universidad de California en Berkeley bajo la supervisión de Ion Stoica, el motor de datos de código abierto Spark, que revolucionó la forma en que la industria tecnológica trabajaba con big data.
A partir de ese avance, Databricks se consolidó como una plataforma masiva de datos en la nube y base para sistemas de IA, logrando una valoración de 134.000 millones de dólares, más de 20.000 millones recaudados y un ritmo de ingresos de 5.400 millones. El premio de la Association for Computing Machinery incluye 250.000 dólares, que Zaharia donará íntegramente a una organización benéfica aún por definir.
Además de su papel en Databricks, Zaharia es profesor asociado en UC Berkeley y centra su mirada en el futuro de la IA. Afirma que la AGI (inteligencia artificial general) “ya está aquí”, aunque no en una forma comparable a la humana, y defiende dejar de medir los modelos de IA con estándares humanos. Advierte de los riesgos de tratar a los agentes de IA como asistentes de confianza, poniendo como ejemplo a OpenClaw, al que considera útil pero también una “pesadilla de seguridad” por su acceso a contraseñas y cuentas.
Zaharia se muestra especialmente interesado en el uso de la IA para automatizar tareas de investigación y de ingeniería, desde experimentos de biología y compilación de datos hasta la simulación de cambios moleculares. Visualiza un futuro en el que la IA sirva como una poderosa herramienta de búsqueda y análisis para entender información compleja sin alucinaciones, ayudando tanto a profesionales como a cualquier persona que necesite profundizar en un tema, más allá de escribir código o desarrollar aplicaciones.


