Mike Krieger, director de producto de Anthropic y cofundador de Instagram, renunció el 14 de abril al consejo de administración de Figma, la empresa de software de diseño de interfaces valorada en 10.000 millones de dólares. La salida se produce justo cuando se filtra que el próximo modelo de Anthropic, Opus 4.7, incorporará herramientas de diseño que podrían competir directamente con el producto central de Figma, con el que hasta ahora mantiene una estrecha colaboración integrando modelos de IA como asistentes para diseñadores.
Krieger se había incorporado al consejo de Figma hace menos de un año, tras asumir en 2024 el cargo de máximo responsable de producto en Anthropic. Su marcha alimenta las preocupaciones del mercado sobre la llamada “SaaSpocalypse”: el temor a que los grandes laboratorios de IA, como Anthropic y OpenAI, acaben absorbiendo el negocio de muchas compañías de software tradicionales. Ese miedo ya se refleja en la caída cercana al 18% del ETF de software IGV en lo que va de año.
En paralelo, Anthropic atraviesa un momento de enorme fortaleza: según fuentes del sector, está rechazando nuevas inversiones que valorarían la compañía en unos 800.000 millones de dólares, más del doble de su última ronda a comienzos de año. Sin embargo, los analistas advierten de que tanto Anthropic como OpenAI aún deben demostrar que sus modelos más potentes son capaces de replicar no solo la funcionalidad, sino también la experiencia especializada y las relaciones con clientes que han construido firmas como Figma.
De momento, el mercado parece interpretar la noticia de forma positiva para Figma: sus acciones han subido alrededor de un 5% desde que se comunicó oficialmente la renuncia de Krieger a la SEC. La verdadera prueba llegará cuando Anthropic lance Opus 4.7 y quede claro hasta qué punto sus nuevas capacidades de diseño suponen una amenaza real para las plataformas de diseño ya consolidadas.


