Sam Altman, CEO de OpenAI, declaró hoy en el juicio iniciado por Elon Musk, quien acusa a la compañía de haber “robado una organización benéfica” al crear una filial con fines de lucro para comercializar sus modelos de IA. Altman rechazó de plano esa idea y sostuvo que OpenAI ha levantado “una de las mayores fundaciones del mundo”, con enormes recursos destinados a la investigación y la seguridad.
Los abogados de Musk cuestionan si, al crecer el negocio, OpenAI sacrificó su compromiso con la seguridad. Señalan que la fundación, que hoy maneja activos cercanos a los 200.000 millones de dólares, apenas tuvo empleados a tiempo completo hasta este año. El presidente del directorio, Bret Taylor, respondió que la razón fue principalmente técnica: convertir la participación accionaria en efectivo solo se pudo lograr tras la reestructuración de 2025.
Altman contraatacó describiendo planes de Musk que, según él, ponían en riesgo el espíritu original de OpenAI: evitar que una sola persona concentrara el control de una IA avanzada. Relató un momento tenso en 2017, cuando se debatía la creación de un brazo comercial. Preguntado sobre qué ocurriría si muriera mientras controlaba una hipotética OpenAI con fines de lucro, Musk habría respondido: “Quizá OpenAI debería pasar a mis hijos”. Para Altman, esa visión chocaba con la misión fundacional y con su propia experiencia en Y Combinator, donde había visto que los fundadores rara vez renuncian al poder.
El CEO también criticó el estilo de gestión de Musk, asegurando que sus métodos, efectivos en fábricas y proyectos de ingeniería, dañaron la cultura de un laboratorio de investigación. Citó como ejemplo cuando Musk pidió a Greg Brockman e Ilya Sutskever clasificar y “podar” a los investigadores clave, lo que, según Altman, desmotivó gravemente al equipo y dejó secuelas internas.
Tras aquellos choques, Musk se retiró del consejo de OpenAI y lanzó sus propios proyectos de IA en Tesla y, más tarde, en xAI. Pese a ello, Altman afirmó que siguió en contacto con él, enviándole actualizaciones, pidiendo consejos e invitándolo a participar en rondas de inversión que ahora el magnate cuestiona en los tribunales. Los abogados de OpenAI subrayaron que Musk fue informado de oportunidades como la inversión de Microsoft en 2018, una reunión que Altman recuerda, en contraste con otras, como amistosa, incluso con Musk compartiendo memes en su teléfono.


