Origin Lab, una nueva startup de inteligencia artificial, ha recaudado 8 millones de dólares en una ronda semilla liderada por Lightspeed Ventures para crear un mercado de datos muy particular: usar los mundos y activos de los videojuegos como materia prima para entrenar modelos de IA que entiendan el mundo físico.
A diferencia de los grandes modelos de lenguaje, los sistemas de IA que deben operar robots o simular objetos en el espacio carecen de grandes bases de datos bien estructuradas. Origin Lab busca llenar ese vacío conectando a dos industrias que casi no hablaban entre sí: los laboratorios de IA que desarrollan “world models” y los estudios de videojuegos que llevan años construyendo entornos 3D ricos en física, movimientos y reglas del mundo.
La empresa, cofundada por Anne-Margot Rodde, Antoine Gargot y Colin Carrier, funcionará como un intermediario: por un lado, negocia con estudios de videojuegos que quieren monetizar mejor sus assets digitales; por otro, vende a laboratorios punteros —como AMI Labs de Yann LeCun o World Labs de Fei-Fei Li— conjuntos de datos limpios, licenciados y adaptados al formato que necesitan para entrenar sus modelos. Ese procesamiento puede ir desde simples renderizados hasta la generación automatizada de horas de recorridos dentro del juego.
El contexto juega a su favor. En los últimos años, empresas como OpenAI y Amazon han mostrado interés en usar contenido de videojuegos y streams de Twitch para entrenar modelos de IA, lo que ha desatado polémicas legales y éticas por el uso no autorizado de ese material. Origin Lab se posiciona como una alternativa “en regla”, con licencias claras y mayor control de calidad de los datos.
Para los inversores, el atractivo está también en el modelo de negocio: los grandes laboratorios de IA cuentan con mucho capital, pero su principal cuello de botella es conseguir datos adecuados para entrenar modelos cada vez más complejos. Casos como Scale AI han demostrado que los proveedores de datos pueden escalar ingresos con rapidez si logran convertirse en piezas clave de esa cadena. Origin Lab apuesta a ocupar ese lugar en el naciente mercado de los world models, usando los videojuegos como puente entre lo virtual y lo físico.


