OpenAI está tan molesta con Apple por los pobres resultados de la integración de ChatGPT en el iPhone que estudia emprender acciones legales contra la compañía, según fuentes citadas por Bloomberg. El acuerdo, presentado en la WWDC de 2024, permitía usar ChatGPT como opción dentro de Siri y en la función de “Inteligencia Visual” del iPhone, con la expectativa de atraer miles de millones en nuevas suscripciones y dar a OpenAI una presencia privilegiada en el ecosistema de Apple.
Sin embargo, OpenAI considera que Apple ha ocultado la integración: las funciones serían difíciles de encontrar y los ingresos están muy por debajo de lo prometido. La empresa ha contratado a un despacho externo para analizar sus opciones, que irían desde una notificación formal por incumplimiento de contrato hasta una posible demanda, aunque cualquier paso importante se aplazaría hasta que termine el juicio que mantiene con Elon Musk.
Apple, por su parte, también tendría quejas: recelos sobre los estándares de privacidad de OpenAI y malestar por su incursión en hardware, liderada por exdirectivos de Apple como el exjefe de diseño Jony Ive. El conflicto encaja en un patrón histórico: socios que se apoyan en la enorme plataforma del iPhone y luego se sienten perjudicados por el férreo control de Apple. Casos anteriores incluyen la ruptura con Google Maps, la guerra contra Flash de Adobe y las tensiones con Spotify que acabaron con una multa antimonopolio de 1.800 millones de euros a Apple en la UE.
Al mismo tiempo, OpenAI arrastra frentes abiertos con otros aliados clave, como la demanda de Elon Musk —que acusa a la compañía de traicionar su misión original sin ánimo de lucro— y las tensiones con Microsoft mientras busca mayor independencia y se prepara para una futura salida a bolsa. El choque con Apple subraya hasta qué punto las alianzas en la era de la inteligencia artificial son tan estratégicas como inestables.


