Elad Gil comenzó a invertir en inteligencia artificial (IA) antes de que la mayoría del mundo se diera cuenta de su potencial. Cuando los inversores empezaron a entender lo que significaba ChatGPT, Gil ya había apoyado a startups como Perplexity, Character.AI y Harvey. Ahora, a medida que se clarifican los ganadores de la ola de IA, este reconocido inversor está enfocado en una nueva oportunidad: usar la IA para reinventar negocios tradicionales y escalarlos mediante adquisiciones.
La idea es identificar oportunidades para comprar empresas maduras que requieren mucho personal, como despachos de abogados y otras firmas de servicios profesionales, ayudarlas a crecer con IA, y luego usar los márgenes mejorados para adquirir otras empresas similares, repitiendo el proceso. Gil lleva trabajando en esto durante tres años. “Parece tan obvio”, dijo Gil en una llamada por Zoom. “Este tipo de IA generativa es muy buena para entender y manipular el lenguaje, producir texto, y eso incluye audio, video, codificación, ventas y procesos administrativos”.
Si se pueden transformar tareas repetitivas en software, se pueden aumentar los márgenes de manera significativa, lo que puede cambiar la estructura de costos de estos negocios. Gil ha respaldado a dos empresas que siguen esta estrategia. Una de ellas es Enam Co., que se centra en la productividad laboral y ha sido valorada en más de 300 millones de dólares.
Gil ha apoyado a marcas importantes como Airbnb y Coinbase, pero también reconoce que uno de los retos de las adquisiciones es encontrar el equipo adecuado, que combine habilidades tecnológicas y experiencia en capital privado. Aunque ha conocido a muchos equipos, ha decidido no invertir en ellos porque aún necesitan resolver ciertos aspectos.
A pesar de la competencia en Silicon Valley, Gil no parece estar motivado solo por el dinero. Su pasión por la tecnología y el progreso es evidente. Desde que se lanzó GPT-3, ha estado experimentando con tecnologías emergentes y cree que ahora se están viendo ganadores claros en el mercado de IA. “En el ámbito legal, ya sabemos quiénes son los principales ganadores. Lo mismo ocurre en salud y atención al cliente”, comentó.
Entre sus apuestas se encuentran Harvey, que desarrolla modelos de lenguaje para despachos de abogados, y Abridge, una empresa de IA en salud. Sin embargo, Gil es cauteloso al afirmar que el juego ha terminado. “No quiero dar la impresión de que todo está decidido. Ahora hay tres o cuatro empresas que destacan en cada sector”, añadió.
Este momento representa más que un ciclo de inversión; es un periodo emocionante lleno de cambios. Gil está en la intersección de dos transformaciones: no solo apostando por el futuro de la IA, sino también por cómo esta transformará todo lo demás.


