La cantidad de noticias sobre herramientas de escritura de inteligencia artificial, como ChatGPT y Bing, ha crecido enormemente, y los estudiantes están aprovechando estas herramientas para hacer sus tareas. Los programas de inteligencia artificial generativa se están desarrollando a un ritmo tan rápido que asustaría a cualquier robot de ciencia ficción. En lugar de prohibir su uso en las aulas, debemos aceptar esta nueva tecnología. La realidad es que la inteligencia artificial ya está aquí y no podemos ignorarla. Es momento de adaptarnos.
Cuando busqué una forma creativa de expresar que ya no podemos ignorar esta tecnología, consulté a Bing. Le pedí que me diera una manera original de decir que “el gato está fuera de la bolsa” o “el genio está fuera de la botella”. Entre sus sugerencias, me gustó la metáfora de que “la represa ha sido rota y la inundación de revelaciones no se puede detener”.
Los teléfonos móviles ya son parte de las aulas, y la inteligencia artificial también lo será. Comencé a enseñar en 2001, justo después de los ataques del 11 de septiembre, y desde entonces, los teléfonos han pasado de ser una distracción a una herramienta útil. La mejor manera de evitar que los estudiantes se distraigan con sus teléfonos es hacer que los usen para aprender. Si están ocupados investigando o viendo videos educativos, no tendrán tiempo para redes sociales.
Los docentes deben aceptar la inteligencia artificial generativa, ya que no desaparecerá. En 22 años, herramientas como ChatGPT y Bing serán solo el comienzo de lo que vendrá. No podemos volver a métodos antiguos como las tabletas de arcilla o los archivadores de papel. La tecnología ha avanzado y debemos adaptarnos a ella.
Es un hecho que muchas personas no son buenas escribiendo. En mis clases, los estudiantes no lograban escribir con la misma calidad que un texto generado por inteligencia artificial. En lugar de enseñarles a competir con las máquinas, debemos enseñarles a utilizarlas a su favor. La inteligencia artificial puede ayudar a mejorar la calidad de su trabajo, al igual que lo hacen las mejores computadoras y calculadoras.
La evaluación del trabajo de los estudiantes no tiene que ser solo responsabilidad del docente. Los estudiantes deben aprender a verificar la información que proporciona la inteligencia artificial y corregir cualquier error. Esto no solo les ayudará a aprender mejor, sino que también les enseñará a evaluar críticamente el contenido.
Cuando la inteligencia artificial se convierta en una herramienta común en la educación, enfrentaremos desafíos como el plagio y la deshonestidad. Sin embargo, también se abrirán nuevas oportunidades para un aprendizaje más profundo. Es fundamental que los docentes aprendan a navegar en este nuevo entorno para que tanto estudiantes como profesores puedan beneficiarse de esta tecnología.


