La inteligencia artificial (IA) requiere una gran cantidad de poder de cómputo para funcionar, y mientras la industria tecnológica se apresura a aprovechar los modelos de IA, también se está construyendo la infraestructura necesaria para soportarlos. Según Jensen Huang, CEO de Nvidia, se estima que entre 3 y 4 billones de dólares se gastarán en infraestructura de IA para finales de esta década, gran parte de este dinero provendrá de las propias empresas de IA. Esto está ejerciendo una presión enorme sobre las redes eléctricas y llevando la capacidad de construcción de la industria al límite.
Uno de los proyectos más destacados es la inversión de Microsoft de 1,000 millones de dólares en OpenAI en 2019, que marcó el inicio del actual auge de la IA. Este acuerdo convirtió a Microsoft en el proveedor exclusivo de nube para OpenAI. A medida que aumentaban las demandas de entrenamiento de modelos, Microsoft comenzó a ofrecer más créditos en su servicio de nube Azure en lugar de efectivo. Con el tiempo, la inversión de Microsoft se elevó a casi 14,000 millones de dólares. Sin embargo, en enero de este año, OpenAI anunció que ya no usaría exclusivamente la nube de Microsoft, aunque le dio derecho de preferencia para futuras necesidades.
Otras empresas también están invirtiendo fuertemente en infraestructura de IA. Anthropic, por ejemplo, recibió 8,000 millones de dólares de Amazon y modificó su hardware para optimizarlo para el entrenamiento de IA. Google Cloud ha firmado acuerdos con empresas más pequeñas, aunque sin inversiones directas. OpenAI, por su parte, recibió una inversión de 100,000 millones de dólares de Nvidia en septiembre, lo que le permitirá adquirir más unidades de procesamiento gráfico (GPUs).
Oracle también ha hecho grandes movimientos en este espacio. En junio de 2025, la empresa anunció un acuerdo de servicios en la nube de 30,000 millones de dólares con OpenAI, lo que impulsó el valor de sus acciones. En septiembre, Oracle reveló un acuerdo de cinco años por 300,000 millones de dólares para poder de cómputo, lo que consolidó su posición como uno de los principales proveedores de infraestructura de IA.
Meta, por su parte, planea gastar 600,000 millones de dólares en infraestructura en EE. UU. hasta 2028. En la primera mitad de 2025, la empresa gastó 30,000 millones de dólares más que el año anterior, impulsada por sus ambiciones en IA. Parte de este gasto se destina a contratos de nube, como un acuerdo reciente de 10,000 millones de dólares con Google Cloud, y también a la construcción de dos enormes centros de datos.
En un proyecto ambicioso llamado “Stargate”, el expresidente Trump anunció una colaboración entre SoftBank, OpenAI y Oracle para gastar 500,000 millones de dólares en infraestructura de IA en EE. UU. Aunque el proyecto ha enfrentado dudas y ha perdido algo de impulso, se están construyendo ocho centros de datos en Abilene, Texas, con la finalización prevista para finales de 2026.
A medida que la demanda de infraestructura de IA continúa creciendo, el panorama se vuelve cada vez más competitivo y complejo.


