OpenAI se ha visto obligada a reaccionar tras las quejas de usuarios de pago de ChatGPT que denunciaron haber visto mensajes que parecían anuncios de marcas como Peloton y Target dentro del chat. La compañía insiste en que no tiene publicidad activa ni pruebas de anuncios en la plataforma y asegura que esos mensajes formaban parte de tests para recomendar apps creadas sobre la plataforma de ChatGPT, sin ningún acuerdo económico con las empresas mencionadas.
El responsable de investigación de OpenAI, Mark Chen, reconoció públicamente que la experiencia “se sintió como un anuncio” y admitió que “se quedaron cortos” en la forma de presentar estas sugerencias. Según explicó, OpenAI ha desactivado este tipo de recomendaciones mientras mejora la precisión del modelo y estudia ofrecer más controles para que los usuarios puedan reducirlas o apagarlas por completo.
Por su parte, Nick Turley, responsable de ChatGPT, negó que haya pruebas de anuncios en marcha y afirmó que algunas de las capturas que circulan o bien no son reales o no corresponden a anuncios. Aun así, usuarios escépticos criticaron que se introdujeran mensajes de tipo comercial en consultas técnicas, como una sobre Windows BitLocker, y reprocharon a la empresa que “no insulte” a quienes pagan la suscripción.
En paralelo, la trayectoria reciente de OpenAI alimenta el debate sobre su futuro modelo de negocio. La llegada de Fidji Simo como CEO de Aplicaciones generó expectativas sobre el desarrollo de una línea de negocio publicitaria, pero, según The Wall Street Journal, Sam Altman habría declarado un “código rojo” interno para priorizar la mejora de la calidad de ChatGPT por encima de otros productos, incluida la publicidad. El episodio refuerza la tensión entre monetizar la plataforma y mantener la confianza de los usuarios en la neutralidad de las respuestas de la IA.


