La Comisión Europea ha abierto una investigación antimonopolio contra Meta por su decisión de reservar WhatsApp únicamente para su propio asistente Meta AI y vetar a otros chatbots de inteligencia artificial en la plataforma. Desde octubre, WhatsApp modificó las condiciones de uso de su API de negocio para prohibir los chatbots de uso general, como los de OpenAI, Perplexity o Poke, a partir de enero. La compañía argumenta que su infraestructura no está diseñada para distribuir este tipo de servicios y que los usuarios pueden acceder a ellos por otras vías, como tiendas de aplicaciones o navegadores.
El cambio de política no afecta a las empresas que usan IA para atención al cliente dentro de WhatsApp —por ejemplo, un bot de soporte de una tienda—, sino solo a los asistentes conversacionales de propósito general tipo ChatGPT. Bruselas teme que la medida impida a proveedores de IA competir en igualdad de condiciones dentro del Espacio Económico Europeo, al dejar como única opción integrada en WhatsApp al propio Meta AI.
La vicepresidenta ejecutiva de la Comisión, Teresa Ribera, advirtió de que los mercados de IA están “en plena ebullición” y de que es necesario evitar que plataformas dominantes utilicen su poder para expulsar a rivales innovadores. Si se concluye que Meta ha vulnerado las normas de competencia de la UE, podría enfrentarse a una multa de hasta el 10% de su facturación global anual y a obligaciones adicionales. Meta, a través de WhatsApp, califica las acusaciones de infundadas y sostiene que el mercado de chatbots de IA sigue siendo muy competitivo fuera de su aplicación.


