La empresa israelí Skana Robotics, con sede en Tel Aviv, afirma haber logrado un avance en las comunicaciones submarinas entre vehículos autónomos. Su software de gestión de flotas, SeaSphere, permite que grupos de drones y robots submarinos compartan datos y coordinen maniobras a larga distancia sin necesidad de subir a la superficie, reduciendo así el riesgo de detección en operaciones de defensa y protección de infraestructuras marítimas.
La clave está en un algoritmo de toma de decisiones basado en técnicas de IA más antiguas y matemáticamente explicables, en lugar de modelos gigantes como los que dominan hoy la industria. Según el investigador Teddy Lazebnik, estas técnicas ofrecen menos “efecto wow”, pero ganan en previsibilidad, capacidad de explicación y fiabilidad, algo crucial en contextos militares y de seguridad.
El CEO y cofundador, Idan Levy, explica que el reto principal es coordinar cientos de vehículos no tripulados en operaciones multidominio, manteniendo comunicaciones tanto en superficie como bajo el agua. Skana, fundada en 2024 y recién salida del modo sigiloso, se centra por ahora en gobiernos y empresas europeas, en un contexto de mayor tensión marítima ligada a la guerra entre Rusia y Ucrania. La compañía negocia un gran contrato gubernamental que espera cerrar antes de fin de año y planea lanzar la versión comercial de su producto en 2026, cuando quiere demostrar a gran escala que su software puede gestionar maniobras complejas y operaciones reales.
El artículo incluye un bloque claramente promocional del evento TechCrunch Disrupt 2026, que no aporta información adicional sobre Skana, pero sí sitúa la noticia en el ecosistema de startups tecnológicas y defensa.


