La startup sueca Lovable, especializada en “vibe‑coding” —una herramienta de inteligencia artificial que genera código y aplicaciones completas a partir de instrucciones en texto—, ha triplicado su valoración en apenas cinco meses. La empresa, con sede en Estocolmo, ha cerrado una ronda Serie B de 330 millones de dólares liderada por CapitalG y Menlo Ventures, que la sitúa en una valoración de 6.600 millones. También han participado Khosla Ventures, Salesforce Ventures, Databricks Ventures y otros inversores.
Lovable ya había levantado 200 millones de dólares en julio en una Serie A que la valoró en 1.800 millones, lo que la convierte en una de las compañías que más rápido ha aprovechado el auge de la IA. Fundada en 2024, alcanzó los 100 millones de ingresos anuales recurrentes (ARR) en sus primeros ocho meses y superó los 200 millones de ARR solo cuatro meses después. Entre sus clientes figuran gigantes del software como Klarna, Uber y Zendesk, y la compañía afirma que se crean más de 100.000 nuevos proyectos diarios en su plataforma, superando los 25 millones en su primer año.
Con el nuevo capital, Lovable planea reforzar las integraciones con aplicaciones de terceros, ampliar sus funciones para grandes empresas y completar su oferta con bases de datos, pagos y alojamiento para que los usuarios puedan desarrollar servicios y aplicaciones de extremo a extremo dentro de la plataforma.
Su cofundador y CEO, Anton Osika, defendió en el evento Slush de Helsinki su decisión de no trasladar la empresa a Silicon Valley, pese a la presión de algunos inversores. Según Osika, el éxito de Lovable demuestra que es posible construir una compañía global de IA desde Europa, aprovechando el talento local y una cultura de misión compartida.
No todo ha sido positivo: en noviembre, la empresa fue criticada por no haber pagado el IVA, el impuesto aplicable a la mayoría de bienes y servicios en la Unión Europea. Osika lo admitió públicamente en LinkedIn y se comprometió a regularizar la situación, al tiempo que bloqueaba los comentarios que culpaban a los impuestos de frenar el crecimiento de startups europeas.
El caso de Lovable se enmarca en una fuerte apuesta del capital riesgo por las herramientas de “vibe‑coding”. Otro actor destacado, Cursor, elevó su valoración a 29.300 millones de dólares en noviembre tras una nueva ronda de 2.300 millones, duplicando su valoración en apenas cinco meses y consolidando este tipo de asistentes de programación basados en IA como uno de los segmentos más calientes del sector tecnológico.


