OpenAI lanzará en las próximas semanas ChatGPT Health, una versión del popular chatbot centrada en consultas de salud y diseñada para ofrecer mayor privacidad: las conversaciones no se usarán para entrenar el modelo y el sistema permitirá subir historiales médicos y conectarse con apps como Apple Health o MyFitnessPal. El anuncio llega mientras crece la preocupación por los errores de la IA en medicina. El cirujano y experto en IA Dr. Sina Bari relata cómo un paciente rechazó un medicamento basándose en una cifra alarmante generada por ChatGPT a partir de un estudio sobre un grupo muy específico de pacientes con tuberculosis, dato que no aplicaba a su caso.
Especialistas en seguridad, como Itai Schwartz (MIND), alertan de que integrar datos sanitarios con proveedores que no están sujetos a la normativa HIPAA abre un frente delicado para reguladores y hospitales. Aun así, la demanda es masiva: más de 230 millones de personas ya usan ChatGPT cada semana para temas de salud. Inversores como Andrew Brackin (Gradient) creen lógico que OpenAI cree una versión más privada y optimizada para este tipo de consultas.
El problema de las “alucinaciones” de los modelos de IA —respuestas inventadas pero verosímiles— sigue siendo central, especialmente porque evaluaciones independientes sitúan a GPT‑5 como más propenso a estos fallos que algunos modelos de Google o Anthropic. Sin embargo, muchos médicos señalan otro problema más urgente: el acceso. El profesor de medicina de Stanford Nigam Shah recuerda que en EE. UU. conseguir cita con un médico de familia puede suponer esperas de tres a seis meses, lo que empuja a los pacientes hacia soluciones digitales aunque no sean equivalentes a un profesional.
Por eso, Shah defiende que la vía más segura y eficaz para introducir la IA en sanidad es empezar por el lado de los proveedores, automatizando tareas administrativas que hoy ocupan cerca de la mitad del tiempo de un médico de atención primaria. En Stanford, su equipo está desarrollando ChatEHR, una herramienta integrada en la historia clínica electrónica que permite a los clínicos conversar con los datos del paciente para extraer información clave más rápido. Según la doctora Sneha Jain, que participa en las pruebas, esto libera tiempo para lo esencial: hablar con el paciente y entender qué le ocurre.
Anthropic sigue una estrategia similar con Claude for Healthcare, una suite para médicos y aseguradoras presentada por su director de producto Mike Krieger. El objetivo es reducir drásticamente el tiempo empleado en trámites como las solicitudes de autorización previa a las aseguradoras, que consumen miles de horas de trabajo. Tanto en el caso de OpenAI como en el de Anthropic, la promesa es la misma: menos burocracia y más atención directa.
Mientras la IA se incrusta en los sistemas sanitarios, aflora una tensión de fondo: el deber de los médicos de ser prudentes y escépticos para proteger al paciente choca con los incentivos de las tecnológicas, presionadas por sus accionistas. Para el Dr. Bari, es clave que los profesionales mantengan ese papel crítico: los pacientes, recuerda, confían en que sean ellos quienes pongan freno cuando el entusiasmo tecnológico se adelanta a la evidencia clínica.


