Meta ha puesto en marcha Meta Compute, una nueva iniciativa con la que Mark Zuckerberg quiere convertir la infraestructura energética y de centros de datos en la gran ventaja competitiva de la compañía en inteligencia artificial. Tras anunciar el año pasado que destinaría decenas de miles de millones de dólares a este objetivo, la empresa confirma ahora que planea construir “decenas de gigavatios” de capacidad eléctrica esta década y “cientos de gigavatios o más” a largo plazo, una escala propia de empresas eléctricas y que anticipa un fuerte aumento del consumo energético ligado a la IA en EE.UU.
Para ejecutar este plan, Zuckerberg ha situado al frente a tres figuras clave. Santosh Janardhan, responsable global de infraestructura desde 2009, dirigirá la arquitectura técnica, el software, los chips y la expansión de la red global de centros de datos. Daniel Gross, cofundador de Safe Superintelligence, liderará un nuevo grupo encargado de la estrategia de capacidad a largo plazo, la relación con proveedores y el análisis del sector. Y Dina Powell McCormick, exalta funcionaria y nueva presidenta y vicepresidenta de Meta, asumirá la interlocución con gobiernos y socios financieros para construir, desplegar y financiar esta macroinfraestructura.
El movimiento se enmarca en la carrera global por crear nubes preparadas para la IA generativa. Microsoft está cerrando acuerdos con proveedores de infraestructura, mientras Alphabet (Google) compra empresas de centros de datos y energía para sortear cuellos de botella en la red eléctrica. Meta busca así asegurar el suministro energético y de cómputo necesario para sus futuros modelos de IA y productos, en un contexto en el que algunas estimaciones prevén que la demanda de potencia para IA en EE.UU. podría multiplicarse por diez de aquí a 2030.


