OpenAI ha invertido el mayor tramo de una ronda semilla de 250 millones de dólares en Merge Labs, la nueva empresa de interfaces cerebro‑ordenador (BCI) fundada por su propio CEO, Sam Altman. La startup, valorada en 850 millones, busca crear una conexión directa entre el cerebro y la inteligencia artificial mediante tecnologías no invasivas que usen moléculas y ultrasonidos en lugar de electrodos implantados.
Merge Labs se presenta como un laboratorio de investigación dedicado a “fusionar” la inteligencia biológica y la artificial para restaurar capacidades perdidas, mejorar la salud mental y potenciar las habilidades cognitivas humanas. Con ello, se alinea con la vieja obsesión de Altman: la “fusión” entre humanos y máquinas como vía para convivir con una futura superinteligencia artificial.
La apuesta sitúa a Altman en competencia directa con Elon Musk y Neuralink, cuyo enfoque sí requiere cirugía para implantar chips en el cerebro y actualmente se centra en ayudar a personas con parálisis severa. Neuralink alcanzó una valoración de 9.000 millones de dólares en 2025, mientras que Merge, todavía en fase temprana, promete resultados similares sin necesidad de abrir el cráneo.
Entre los cofundadores de Merge destacan figuras ya vinculadas a Altman y al sector neurotecnológico: Alex Blania y Sandro Herbig, de Tools for Humanity (creadores de los orbes que escanean ojos de Worldcoin); Tyson Aflalo y Sumner Norman, de la empresa de neurotecnología implantable Forest Neurotech; y el investigador de Caltech Mikhail Shapiro. Todos seguirán manteniendo sus roles en sus organizaciones de origen, a la vez que se sientan en el consejo de Merge Labs.
Como parte del acuerdo, OpenAI colaborará con Merge en modelos de IA y herramientas científicas para acelerar la investigación en bioingeniería, neurociencia y dispositivos. La propia OpenAI ve las BCI como una nueva forma “natural” de interactuar con la IA, capaces de interpretar la intención del usuario y funcionar incluso con señales cerebrales limitadas y ruidosas. En la práctica, Merge podría convertirse en un mando a distancia para el software de OpenAI.
Esta relación añade una capa de polémica: si Merge tiene éxito, atraerá más usuarios hacia los productos de OpenAI, lo que a su vez revalorizará una empresa en la que Altman es fundador y beneficiario, financiada con recursos de la compañía que dirige. No es la primera vez que OpenAI invierte en proyectos con la huella personal de Altman, como Red Queen Bio, Rain AI o Harvey, ni la primera vez que firma acuerdos comerciales con startups suyas como Helion Energy u Oklo.
En paralelo, OpenAI trabaja con la empresa de diseño de Jony Ive, ahora parte de la compañía, para crear un dispositivo de IA sin pantalla, que algunos filtradores describen como un posible auricular o audífono inteligente. Estas iniciativas, junto con Merge, refuerzan la visión de Altman de un futuro en el que humanos e IA estén profundamente integrados, hasta el punto de “diseñar a nuestros propios descendientes”. TechCrunch ha solicitado más detalles a OpenAI y Merge Labs sobre los próximos pasos de este ambicioso –y controvertido– proyecto.


