La administración Trump ha firmado un ambicioso acuerdo comercial con Taiwán para apuntalar la fabricación de semiconductores en Estados Unidos y reforzar la cooperación tecnológica entre ambos socios. Según el Departamento de Comercio, empresas taiwanesas de chips y tecnología invertirán 250.000 millones de dólares directamente en la industria estadounidense, en sectores que incluyen semiconductores, energía y producción e innovación en inteligencia artificial. Además, Taiwán ofrecerá otros 250.000 millones en garantías de crédito para facilitar inversiones adicionales, aunque no se ha precisado el calendario de desembolso.
A cambio, Washington se compromete a invertir en los sectores estratégicos de Taiwán, como semiconductores, defensa, IA, telecomunicaciones y biotecnología, si bien el gobierno no ha revelado aún una cifra concreta. El acuerdo llega inmediatamente después de una proclama oficial de la Casa Blanca que advierte de la alta dependencia de Estados Unidos de las cadenas de suministro extranjeras, recordando que solo el 10% de los semiconductores se producen actualmente en territorio estadounidense.
En ese mismo documento, la administración anunció aranceles del 25% a determinados chips de IA avanzados y avisó de que, una vez se cierren más acuerdos con otros países, se aplicarán nuevos aranceles al sector de los semiconductores. El trasfondo es tanto económico como geopolítico: Taiwán fabrica más de la mitad de los chips del mundo y se ha convertido en un actor crítico para la seguridad económica y militar de Estados Unidos. El resto del texto original incluye contenido promocional de un evento tecnológico, ajeno a la información principal de la noticia.


