Bajo el suelo de Estados Unidos podría haber mucha más energía geotérmica de la que se pensaba, y una startup llamada Zanskar quiere demostrarlo usando inteligencia artificial.
El Departamento de Energía calcula que la geotermia podría aportar unos 60 gigavatios para 2050, casi el 10% de la electricidad del país, sobre todo gracias a tecnologías avanzadas que fracturan rocas profundas. Sin embargo, el CEO de Zanskar, Carl Holland, sostiene que las estimaciones oficiales se quedan cortas porque minusvaloran el potencial de la geotermia convencional, la que aprovecha sistemas naturales de agua caliente en el subsuelo.
Holland asegura que durante años se ha buscado solo donde había señales visibles en superficie, como manantiales calientes o volcanes. Pero afirma que alrededor del 95% de los sistemas geotérmicos no tienen estas “pistas” y que muchos se han encontrado por pura casualidad. Ahí entra la IA: Zanskar entrena modelos de aprendizaje supervisado con datos históricos, geológicos y de descubrimientos accidentales para detectar nuevos yacimientos prometedores. Tras la predicción, equipos en campo validan cada ubicación.
Para diseñar cómo explotar cada recurso, la empresa usa otro enfoque de IA llamado aprendizaje bayesiano evidencial (BEL), que parte de hipótesis iniciales sobre el subsuelo y las va contrastando con los datos hasta asignar probabilidades a distintos escenarios. Donde faltan datos, recurren a un simulador geotérmico propio.
Con esta metodología, Zanskar ha logrado reactivar una planta geotérmica en Nuevo México y localizar dos nuevos sitios con más de 100 megavatios de potencial conjunto. También afirma tener suficientes proyectos en preparación como para respaldar al menos 1 gigavatio de capacidad futura.
El éxito inicial ha convencido a los inversores: la compañía acaba de cerrar una ronda Serie C de 115 millones de dólares liderada por Spring Lane Capital y un amplio grupo de fondos climáticos y de tecnología. El objetivo es demostrar al mercado financiero que puede replicar sus resultados en al menos una decena de emplazamientos, lo que le abriría el acceso a financiación de proyectos a menor coste y ayudaría a superar el “valle de la muerte” que suele frenar a muchas startups de tecnología climática.
Holland admite que todavía no han resuelto todos los retos de la exploración geotérmica, pero está convencido de que el uso intensivo de IA marcará un antes y un después en cómo se descubren y desarrollan estos recursos renovables.


