Meta ha decidido suspender globalmente el acceso de los adolescentes a sus personajes de inteligencia artificial en todas sus aplicaciones —incluidas Facebook, Instagram y Messenger— mientras desarrolla una versión específica y más segura para menores. La compañía asegura que no abandona estos productos, sino que quiere rediseñarlos para que ofrezcan respuestas adaptadas a la edad y se limiten a temas como educación, deportes y aficiones, integrando controles parentales desde el inicio.
El giro llega en un momento delicado: en pocos días comenzará en Nuevo México un juicio contra Meta por supuestamente no proteger adecuadamente a los menores frente a la explotación sexual en sus plataformas. Además, la empresa encara otro proceso por su posible papel en la adicción a las redes sociales, en el que se espera que Mark Zuckerberg testifique. Paralelamente, Meta intenta acotar la divulgación de información sobre el impacto de sus servicios en la salud mental adolescente.
En octubre, la compañía ya había anunciado nuevas funciones de control parental inspiradas en la calificación cinematográfica PG‑13, que bloqueaban el acceso de adolescentes a contenidos de violencia extrema, desnudos o consumo explícito de drogas, y permitían a los padres limitar y hasta desactivar los chats con personajes de IA. Sin embargo, ahora opta por una medida más drástica: apagar por completo estos personajes para usuarios que se declaren adolescentes o que el sistema identifique como tales mediante tecnología de predicción de edad.
Meta no está sola en esta reconfiguración del uso de IA por parte de menores. Character.AI prohibió las conversaciones abiertas con chatbots a usuarios menores de 18 años y rehace su oferta para niños en forma de historias interactivas. OpenAI, por su parte, ha introducido normas de seguridad específicas para adolescentes en ChatGPT y sistemas para estimar la edad de los usuarios y aplicar restricciones de contenido. Todo esto refleja una tendencia clara: reguladores, jueces y sociedad están exigiendo a las grandes tecnológicas que adapten sus sistemas de IA y redes sociales para reducir riesgos de daño psicológico, explotación y adicción en jóvenes.


