Tres exempleados de Google han creado Sparkli, una aplicación educativa que usa inteligencia artificial generativa para convertir las preguntas de los niños en ‘expediciones’ de aprendizaje interactivas. Fundada por Lax Poojary, Lucie Marchand y Myn Kang, la plataforma nace de una frustración común entre padres: las respuestas de herramientas como ChatGPT o Gemini siguen siendo grandes bloques de texto poco atractivos para menores de 5 a 12 años.
Sparkli genera en pocos minutos lecciones personalizadas a partir de cualquier pregunta del niño, combinando audio, vídeo, imágenes, juegos, cuestionarios y aventuras narrativas donde no hay presión por acertar o fallar. Cada día destaca un tema nuevo y permite explorar rutas prediseñadas sobre habilidades modernas como diseño, emprendimiento o educación financiera, ámbitos que la startup considera poco cubiertos por el sistema escolar tradicional.
Para reforzar el enfoque pedagógico, sus dos primeras contrataciones fueron un doctor en ciencias de la educación y una maestra, que ayudan a adaptar el contenido al desarrollo infantil. La empresa también pone el acento en la seguridad: bloquea temas sexuales y, ante consultas sensibles como autolesiones, intenta reconducir la conversación hacia la inteligencia emocional y el diálogo con los padres.
Sparkli ya ha probado su app en más de 20 colegios y está realizando un piloto con una red escolar de más de 100.000 alumnos. Además, ofrece un módulo para docentes que permite seguir el progreso de la clase, asignar tareas y usar las ‘expediciones’ como punto de partida para debates en el aula. Inspirada en Duolingo, la app incorpora rachas, recompensas y misiones ligadas al avatar del niño para mantener su motivación.
La compañía ha recaudado 5 millones de dólares en una ronda pre-semilla liderada por la firma suiza Founderful, su primera inversión puramente edtech. Su plan es centrarse en escuelas de todo el mundo durante los próximos meses y abrir la descarga directa para familias hacia mediados de 2026.


