El popular asistente de IA personal antes conocido como Clawdbot vuelve a cambiar de nombre: tras un breve paso por Moltbot, el proyecto se rebautiza ahora como OpenClaw. El desarrollador austríaco Peter Steinberger asegura que esta vez ha hecho los deberes legales, investigando marcas registradas y pidiendo permiso a OpenAI para evitar conflictos como el que tuvo con Anthropic, creadora de Claude.
OpenClaw ha crecido a un ritmo explosivo: en apenas dos meses ha superado los 100.000 ‘stars’ en GitHub y ha pasado de ser un proyecto personal a una iniciativa comunitaria con varios mantenedores de código abierto. A su alrededor han surgido experimentos como Moltbook, una especie de “Reddit para AIs” donde agentes automáticos interactúan entre sí, comparten habilidades descargables y se organizan en foros llamados “Submolts”. Figuras como Andrej Karpathy y el programador Simon Willison lo destacan como uno de los fenómenos más interesantes de la IA actual.
El objetivo de OpenClaw es que cada usuario pueda tener un asistente de IA que se ejecute en su propio ordenador e interactúe desde las aplicaciones de chat que ya usa, como Slack o WhatsApp. Sin embargo, el propio equipo advierte que la herramienta todavía es demasiado arriesgada para el público general: requiere conocimientos técnicos (como manejar la línea de comandos) y enfrenta amenazas graves, entre ellas la inyección de ‘prompts’, un problema de seguridad aún sin solución en toda la industria. Por ahora, los desarrolladores recomiendan usarlo solo en entornos controlados y siguiendo estrictas guías de seguridad.
Para sostener su crecimiento, OpenClaw ha abierto un sistema de patrocinios con niveles temáticos de langostas, de 5 a 500 dólares al mes. Steinberger afirma que no se queda con el dinero y que su intención es financiar a los mantenedores, idealmente a tiempo completo. Entre los patrocinadores hay fundadores y desarrolladores conocidos, como Dave Morin y Ben Tossell, que ven en el proyecto una forma de acercar el potencial de la IA abierta y autoalojada a más personas, aunque su adopción masiva aún esté lejos.


