India ha puesto sobre la mesa uno de sus mayores incentivos fiscales para captar la nueva oleada de inversión en inteligencia artificial: las grandes tecnológicas extranjeras que ofrezcan servicios en la nube a clientes fuera del país desde centros de datos instalados en territorio indio no pagarán impuestos sobre esos ingresos hasta 2047. Las ventas a clientes indios, en cambio, deberán canalizarse a través de revendedores locales y tributar como hasta ahora.
El anuncio, realizado por la ministra de Finanzas Nirmala Sitharaman en la presentación del presupuesto federal, se suma a un “safe harbour” del 15 % para operadores de centros de datos indios que presten servicios a filiales extranjeras, y llega en pleno sprint global de Amazon, Google y Microsoft por ampliar capacidad de cómputo para cargas de trabajo de IA. Todas ellas han comprometido decenas de miles de millones de dólares en nuevos centros de datos y programas de formación en India, mientras grandes conglomerados locales como Reliance (a través de Digital Connexion) y el grupo Adani también lanzan megaproyectos de infraestructura de IA.
El país se perfila como un nodo regional de datos gracias a su reserva de talento ingenieril y a la demanda creciente de servicios en la nube, pero afronta fuertes limitaciones: suministro eléctrico irregular, altos costos de energía y escasez de agua, factores críticos para centros de datos de gran escala. Expertos como Rohit Kumar advierten de que, aunque el gobierno ya trata los centros de datos como un sector estratégico, persisten obstáculos en acceso a suelo, permisos estatales y fiabilidad energética. Otros analistas, como Sagar Vishnoi, subrayan que la apuesta por eximir de impuestos a las grandes tecnológicas extranjeras es un “gran bet” por Big Tech que podría dejar a actores locales compitiendo con márgenes muy estrechos.
El presupuesto no se limita a la nube: India refuerza también su estrategia para escalar en la cadena de valor de la electrónica y los semiconductores. El gobierno lanza una segunda fase de la India Semiconductor Mission, centrada en equipos, materiales, propiedad intelectual de chips y cadenas de suministro, e incrementa con fuerza el presupuesto del plan de fabricación de componentes electrónicos hasta unos 4.360 millones de dólares, tras el éxito de la primera etapa. Este programa otorga incentivos ligados a la producción real de piezas clave —como placas de circuito, módulos de cámara o conectores— para atraer más proveedores globales y reducir la dependencia de importaciones.
Además, se propone una exención fiscal de cinco años para empresas extranjeras que suministren equipos y utillaje a fabricantes electrónicos en zonas aduaneras especiales, una medida que favorecería entre otros a Apple, que produce iPhones en India. En paralelo, el gobierno impulsa la seguridad de suministro de minerales críticos, apoyando a estados ricos en recursos como Odisha o Tamil Nadu para crear corredores de tierras raras que integren minería, procesado e I+D, en un contexto de creciente restricción en el acceso a materiales dominados por China.
El presupuesto también apunta a dinamizar el comercio electrónico transfronterizo eliminando el tope de valor por envío en exportaciones por mensajería y simplificando, mediante tecnología, la gestión de devoluciones, con el objetivo de facilitar que pymes, artesanos y startups vendan más al exterior.
En conjunto, las medidas dibujan una estrategia de largo plazo para convertir a India en un gran hub global de tecnología: desde la infraestructura de IA y la nube, hasta la fabricación de hardware y el aseguramiento de minerales críticos. El gran reto será la ejecución: garantizar energía y agua suficientes para los centros de datos, mantener el impulso a la innovación local y equilibrar el apoyo a las multinacionales con el desarrollo de campeones nacionales en la era de la IA.


