SpaceX ha adquirido la startup de inteligencia artificial xAI, ambas propiedad de Elon Musk, en una fusión que valora a la compañía resultante en 1,25 billones de dólares y la convierte en la empresa privada más valiosa del mundo, según Bloomberg. Musk explicó en un memorando que el objetivo estratégico es crear centros de datos para IA en el espacio, apoyados en constelaciones de satélites, ante lo que considera límites energéticos y ambientales de los grandes centros de datos en tierra.
El plan implicaría lanzar de forma continua numerosos satélites, lo que garantizaría a SpaceX una nueva fuente estable de ingresos, además de su negocio actual de lanzamientos y de la red Starlink, que ya aporta hasta el 80% de su facturación, según Reuters. La estrategia también se apoya en la norma de la FCC que obliga a desorbitar satélites cada cinco años, lo que mantendría un flujo permanente de reposiciones.
La fusión llega en un momento en que ambas empresas afrontan retos financieros: xAI estaría quemando cerca de 1.000 millones de dólares al mes y depende de fuertes inversiones previas de Tesla y SpaceX, mientras que SpaceX se prepara para una posible salida a bolsa tan pronto como en junio, aunque no está claro si el nuevo acuerdo alterará ese calendario. El año pasado, xAI ya había absorbido la red social X, también controlada por Musk.
En paralelo a estos movimientos corporativos, xAI compite con gigantes como Google y OpenAI en el desarrollo de IA generativa. Bajo fuerte presión por crecer, Musk habría relajado controles sobre el chatbot Grok, que terminó siendo usado para generar imágenes sexuales no consensuadas, incluso de menores, según The Washington Post. Todo esto se suma al creciente conglomerado personal de Musk, que también lidera Tesla, The Boring Company y Neuralink, y refuerza su apuesta por integrar inteligencia artificial, redes satelitales y plataformas digitales bajo un mismo paraguas empresarial.


