La startup de semiconductores Positron, con sede en Reno (EE. UU.), ha conseguido 230 millones de dólares en una ronda Serie B para acelerar el despliegue de sus chips de memoria de alta velocidad, pieza clave en el hardware para cargas de trabajo de inteligencia artificial. Entre los inversores destaca Qatar Investment Authority (QIA), el fondo soberano de Catar, que está impulsando de forma agresiva su propia infraestructura de IA dentro de una estrategia de “soberanía” tecnológica.
Esta inversión llega en un momento en que grandes empresas de la nube y de IA buscan reducir su dependencia de Nvidia. Incluso clientes clave como OpenAI estarían explorando alternativas a algunos de los chips más recientes del gigante de los GPUs. En paralelo, Catar se está posicionando como hub regional de servicios de IA en Oriente Medio, apoyado en iniciativas como una alianza de 20.000 millones de dólares con Brookfield Asset Management para construir infraestructura de cómputo.
Con esta ronda, Positron supera los 300 millones de dólares captados desde su fundación hace tres años. La compañía asegura que su chip de primera generación, Atlas, fabricado en Arizona, iguala el rendimiento de las GPUs H100 de Nvidia consumiendo menos de un tercio de la energía. Su apuesta se centra en el hardware para inferencia —es decir, la ejecución de modelos ya entrenados en aplicaciones reales—, un segmento en rápido crecimiento a medida que las empresas pasan de entrenar grandes modelos a desplegarlos a escala. Fuentes citadas por TechCrunch añaden que los chips de Positron también destacan en tareas de alta frecuencia y procesamiento de vídeo.


