El cofundador de xAI Yuhuai (Tony) Wu anunció su salida de la empresa en un mensaje publicado de madrugada en X, sumándose a una fuga de talento que ya afecta a casi la mitad del equipo fundador del laboratorio de inteligencia artificial de Elon Musk. Con Wu, ya son cinco de los doce fundadores que han abandonado xAI, cuatro de ellos solo en el último año.
Entre las salidas previas destacan el responsable de infraestructura Kyle Kosic, que se marchó a OpenAI a mediados de 2024; el veterano de Google Christian Szegedy, que dejó la compañía en febrero de 2025; Igor Babushkin, que se fue en agosto para crear una firma de capital riesgo; y Greg Yang, ex Microsoft, que renunció el mes pasado alegando problemas de salud.
Aunque públicamente las rupturas se presentan como amistosas y es lógico que, tras casi tres años, algunos fundadores busquen nuevas oportunidades —más aún con el boom de startups de IA y el inminente reparto de beneficios tras la compra de xAI por SpaceX y una OPV a la vista—, el contexto técnico y reputacional de la compañía alimenta las dudas.
Su chatbot estrella, Grok, ha mostrado comportamientos extraños vinculados a una “modificación no autorizada” de sus prompts internos, y ha sido criticado por difundir contenido antisemita y racista. A ello se suman cambios en las herramientas de generación de imágenes que derivaron en una avalancha de deepfakes pornográficos, problema que ya ha provocado investigaciones y posibles consecuencias legales en la Unión Europea.
Con Musk promoviendo ambiciosos proyectos como centros de datos en órbita y una salida a bolsa que someterá a xAI a un escrutinio sin precedentes, la pérdida continuada de figuras clave llega en el peor momento. La competencia en modelos de IA de frontera no se detiene y, si Grok no logra ponerse a la altura de rivales como OpenAI o Anthropic, el valor y las expectativas de la OPV podrían verse seriamente dañados. En este escenario, retener talento se vuelve crítico para el futuro de xAI.


