Los bailarines sobre hielo checos Kateřina Mrázková y Daniel Mrázek debutaron en los Juegos Olímpicos con una decisión arriesgada: utilizar música generada por inteligencia artificial en su programa de danza rítmica, cuyo tema oficial este año es “La música, estilos de baile y sensaciones de los 90”. Su coreografía mezcla “Thunderstruck” de AC/DC con una canción creada por IA que imita el estilo de Bon Jovi y, antes, incluso usó letras casi calcadas del éxito noventero “You Get What You Give” de New Radicals.
La elección no viola ninguna regla de la Unión Internacional de Patinaje, pero ha desatado críticas por el posible plagio y por el uso de modelos de IA entrenados con catálogos musicales de forma jurídicamente dudosa. Periodistas y creadores han señalado que las letras y el tono vocal del tema generado por IA recuerdan demasiado a canciones reales, lo que abre el debate sobre los límites entre inspiración, copia y vulneración de derechos de autor.
El caso de los hermanos checos se suma a una tendencia más amplia: la industria musical coquetea con artistas construidos parcialmente con IA, como el proyecto Xania Monet, que ya ha conseguido un contrato discográfico millonario. Así, mientras Mrázková y Mrázek alcanzan el sueño olímpico tras años de esfuerzo, su hazaña queda envuelta en la controversia sobre el papel de la IA en la creatividad artística y la necesidad de reglas más claras en el deporte y la música.


