Dos cofundadores de xAI, Yuhuai (Tony) Wu y Jimmy Ba, anunciaron en menos de 24 horas que abandonan la empresa de inteligencia artificial impulsada por Elon Musk. Con ellos, ya han salido seis de los 12 miembros fundadores en apenas tres años, varios de ellos en el último año.
Las despedidas han sido públicas y cordiales en X, donde ambos agradecieron a Musk y al equipo la etapa compartida y hablaron de nuevos proyectos. Otras salidas recientes incluyen a Kyle Kosic (ahora en OpenAI), Christian Szegedy, Igor Babuschkin —que ha montado su propia firma de inversión— y Greg Yang, que dejó el puesto alegando problemas de salud.
Aunque estas marchas pueden explicarse por razones habituales en el sector —Musk es un jefe muy exigente, el sector de la IA vive un boom para nuevas startups y la compra de xAI por SpaceX seguida de una próxima salida a bolsa garantiza un importante premio económico—, el patrón empieza a preocupar. La compañía atraviesa además momentos delicados con su principal producto, el chatbot Grok.
Grok ha sido criticado por respuestas extrañas, contenido racista y antisemita y por aparentes manipulaciones internas de su modelo. A esto se suma una polémica actualización de sus herramientas de generación de imágenes, que habría contribuido a inundar la plataforma X con pornografía sintética y deepfakes sexuales, lo que ya ha activado investigaciones y consecuencias legales, especialmente en la Unión Europea.
Con una salida a bolsa en el horizonte y proyectos tan ambiciosos como centros de datos orbitales en marcha, la presión sobre xAI es máxima. La empresa necesita mantener y atraer talento de alto nivel para que Grok pueda competir con los modelos punteros de OpenAI y Anthropic. Si no lo consigue, las dudas sobre su capacidad técnica y su gobernanza podrían pesar en el mercado y complicar el éxito de su debut bursátil.


