Las ingenieras Anna Goldie (CEO) y Azalia Mirhoseini (CTO), figuras destacadas en la comunidad de inteligencia artificial, han lanzado Ricursive Intelligence, una startup que usa IA para diseñar chips de forma automática y acelerada. Ambas se hicieron conocidas en Google Brain por crear Alpha Chip, una herramienta que generaba diseños de chips en cuestión de horas, frente al año o más que suelen tardar los equipos humanos, y que se utilizó para varias generaciones de los chips TPU de Google.
Ese historial ha disparado el interés inversor: apenas cuatro meses después de su creación, Ricursive ha cerrado una ronda Serie A de 300 millones de dólares, con una valoración de 4.000 millones, liderada por Lightspeed y con Nvidia como uno de los inversores, además de otros gigantes como AMD e Intel en el radar como potenciales clientes. La empresa no fabrica chips, sino que desarrolla software de IA capaz de diseñarlos para cualquier fabricante de semiconductores o compañía que necesite hardware personalizado.
El enfoque de Ricursive parte del uso de agentes de IA que reciben una “señal de recompensa” por la calidad de cada diseño y mejoran su red neuronal tras miles de iteraciones, aprendiendo cada vez más rápido. Sobre esa base, la plataforma de Ricursive aspira a aprender de muchos tipos de chips distintos, abarcando desde la colocación de componentes hasta la verificación del diseño, apoyándose también en modelos de lenguaje (LLM).
Goldie y Mirhoseini sostienen que acelerar el diseño de chips es clave para el avance de la IA y, a largo plazo, incluso para la carrera hacia una inteligencia artificial general (AGI), ya que permitiría una coevolución rápida entre modelos de IA y el hardware que los soporta. Entre los beneficios inmediatos, destacan una mejora potencial de hasta 10 veces en rendimiento por coste total de propiedad y una mayor eficiencia energética, lo que reduciría el consumo de recursos a medida que crece la demanda de cómputo. Aunque Ricursive aún no revela sus primeros clientes, sus fundadoras aseguran que prácticamente todos los grandes fabricantes de chips se han interesado por su tecnología.


