YouTube está extendiendo su herramienta de inteligencia artificial conversacional a televisores inteligentes, consolas y dispositivos de streaming, acercándola a la pantalla más grande del hogar. Hasta ahora disponible solo en móviles y web, esta función experimental permite hacer preguntas sobre el contenido sin salir del vídeo: desde ingredientes de una receta hasta el contexto de la letra de una canción. Los usuarios elegibles mayores de 18 años verán un botón “Ask” en la pantalla o podrán usar el micrófono del mando. La herramienta funciona, de momento, en inglés, hindi, español, portugués y coreano.
La expansión coincide con el auge del consumo de YouTube en televisión: según datos de Nielsen de abril de 2025, la plataforma ya representa el 12,4% del tiempo total de audiencia en TV en EE. UU., por delante de gigantes como Disney y Netflix. En paralelo, el sector vive una carrera por dominar la experiencia de IA en el salón: Amazon ha lanzado Alexa+ en Fire TV, capaz de mantener conversaciones naturales, recomendar contenidos, buscar escenas concretas o responder dudas sobre actores y localizaciones; Roku ha mejorado su asistente de voz para contestar preguntas abiertas sobre películas y series; y Netflix prueba un buscador potenciado con IA generativa.
YouTube, además, suma otras mejoras basadas en IA para su experiencia en TV y plataformas digitales: aumento automático de resolución de vídeos de baja calidad a full HD, un resumidor de comentarios para ponerse al día en las discusiones, un carrusel de resultados de búsqueda guiado por IA y herramientas para que los creadores generen Shorts con versiones digitales de sí mismos. También ha estrenado una app específica para Apple Vision Pro, que permite ver vídeos en una pantalla virtual de tamaño de cine en entornos inmersivos.
En conjunto, estas novedades apuntan a una transformación del televisor en un centro interactivo donde el usuario no solo consume contenido, sino que conversa con la pantalla para entender mejor lo que ve y descubrir nuevos contenidos, en un contexto de fuerte competencia entre grandes tecnológicas por controlar esa experiencia.


