Una mujer de 82 años en Kentucky rechazó una oferta de 26 millones de dólares de una empresa de inteligencia artificial que quería convertir su granja en un centro de datos. Aunque la compañía intenta ahora recalificar 2.000 acres cercanos para su proyecto, el caso simboliza cómo la expansión física de la infraestructura de IA empieza a topar con la resistencia de las comunidades locales.
Este conflicto es uno de los hilos conductores del último episodio del pódcast Equity de TechCrunch, donde los presentadores analizan qué ocurre cuando el entusiasmo por la IA se enfrenta a límites legales, sociales y económicos. El episodio también aborda el cierre de la app Sora de OpenAI, ejemplo de cómo algunas apuestas en IA no terminan de encajar con las expectativas del público y los reguladores.
Además, el programa repasa otros frentes tecnológicos: la alianza inesperada entre los directores ejecutivos de los rivales Kalshi y Polymarket para invertir juntos en un fondo de capital de riesgo de 35 millones de dólares enfocado en mercados de predicción; el impulso de startups de drones como Zipline, Lucid Bots y Brinc, que sí están encontrando usos prácticos y clientes reales; y la gran apuesta de la firma de capital riesgo Kleiner Perkins, que acaba de levantar 3.500 millones de dólares para seguir profundizando en la próxima ola de IA.
Por último, se analizan dos veredictos judiciales contra Meta en la misma semana, que algunos comparan con el “momento tabaco” de las redes sociales: decisiones que podrían marcar un antes y un después en la responsabilidad legal de las grandes plataformas por los efectos adictivos de sus servicios.


