SK hynix, el gigante surcoreano de memorias ya cotizado en la bolsa de Seúl (KOSPI), ha presentado de forma confidencial ante el regulador de EE. UU. el formulario F‑1 para una posible cotización en el mercado estadounidense a partir de la segunda mitad de 2026. La operación, estructurada como un programa de American Depositary Receipts (ADR), podría recaudar entre 10.000 y 14.000 millones de dólares con la emisión de alrededor del 2% de nuevas acciones, manteniendo el mínimo de participación del 20% que la matriz SK Square debe conservar por ley bajo la normativa coreana de holdings.
Más allá del tamaño de la emisión, el objetivo clave es cerrar la brecha de valoración con competidores como Micron y otros fabricantes de chips listados en EE. UU., ya que SK hynix, pese a ser un actor esencial en memorias de alto ancho de banda (HBM) usadas en sistemas de IA como los de Nvidia, cotiza históricamente con descuento frente a sus pares estadounidenses. Analistas apuntan a que el factor geográfico —cotizar principalmente en Corea— explica parte de esa infravaloración. Casos como el de TSMC, cuyos títulos en EE. UU. han llegado a tener prima sobre los de Taiwán, refuerzan la tesis de que una doble cotización puede cambiar la forma en que el mercado valora el mismo negocio.
El movimiento ya está sacudiendo al sector surcoreano de semiconductores: algunos inversores presionan a Samsung Electronics para que estudie una vía similar mediante ADR, con el argumento de que una presencia directa en Wall Street también podría elevar su valoración y facilitar el acceso de minoristas estadounidenses a sus acciones.
En paralelo, la salida a bolsa se interpreta como una ofensiva financiera para asegurar capital ante el aumento del gasto en fábricas y tecnología que exige la explosión de la demanda de memoria para IA. El CEO de SK hynix, Noh‑Jung Kwak, señaló en la junta general de marzo que la compañía aspira a acumular unos 75.000 millones de dólares en caja neta para sostener inversiones a largo plazo. La escasez y el encarecimiento de la memoria —el llamado “RAMmageddon”— se han convertido en un cuello de botella para el desarrollo de sistemas de IA y otros sectores como el gaming, y se prevé que las tensiones de oferta se prolonguen al menos hasta 2027.
Aunque empresas como Google intentan aliviar la presión con tecnologías de compresión de memoria como TurboQuant, la señal dominante es que hará falta mucha más capacidad productiva. SK hynix planea invertir unos 400.000 millones de dólares hasta 2050 en un gran clúster de semiconductores en Yongin (Corea del Sur), además de nuevas plantas en Corea y en Indiana (EE. UU.), por alrededor de 25.000 y 3.300 millones de dólares, respectivamente. También ha firmado con ASML la compra de equipos de litografía ultravioleta extrema (EUV) por 7.900 millones de dólares hasta 2027, para reforzar la producción de HBM. El eventual “mega IPO” en EE. UU. se perfila así como pieza central de la estrategia de financiación de la compañía y podría marcar el inicio de una nueva ola de listados de fabricantes de chips coreanos en el mercado estadounidense.


