OpenAI cerrará su app Sora y sus modelos de vídeo apenas seis meses después de lanzarlos, en un giro estratégico que confirma que la compañía prioriza productos de negocio y productividad de cara a una posible salida a bolsa. Según comentan periodistas de TechCrunch en el pódcast Equity, la decisión no solo mata una app impopular —un “Instagram sin personas”, lleno de vídeos generados por IA sin atractivo claro—, sino que supone, en la práctica, que OpenAI aparca casi todo su esfuerzo en vídeo generativo.
La medida se interpreta como un signo de madurez: la empresa asume pérdidas importantes, incluido un acuerdo de mil millones de dólares con Disney, para concentrarse en lo que tiene más sentido a largo plazo. Para los analistas, Sora demuestra que el éxito de ChatGPT tuvo también un componente de suerte y oportunidad, y que no basta con repetir la fórmula para conquistar al público: si un producto no aporta valor o sentido a los usuarios, no se sostiene.
El movimiento de OpenAI coincide con la decisión de ByteDance de retrasar globalmente Seedance 2.0, su modelo de vídeo, por dudas técnicas y legales, especialmente sobre protección de propiedad intelectual. Ambos casos enfrían las predicciones de que pronto cualquiera podrá escribir un prompt y producir largometrajes al estilo Hollywood: los obstáculos tecnológicos, legales y de derechos de autor siguen siendo enormes.
La llegada de Fidji Simo a la dirección operativa de OpenAI también aparece como factor clave: bajo su mando se estarían tomando decisiones más duras sobre qué productos seguir impulsando y cuáles cerrar, consolidando una etapa más enfocada a negocio y menos a experimentos masivos de consumo.


